viernes, 2 de febrero de 2018

SOBRE LA FUNDAMENTACIÓN DE LA CIENCIA EN HUSSERL


Antes de comenzar, cabe reseñar que, aunque al principio Husserl estaba influido por el psicologismo, defendido entre otros por su maestro Brentano y Stuart Mill, pronto lo abandonó. El psicologismo consistía en pensar los actos mentales como subjetivos y empíricos, lo que suponía dejar fuera la existencia de una verdad objetiva y, por tanto, el conocimiento de la misma.



Para Husserl la lógica objetiva dependía de las condiciones a priori del pensamiento y de los juicios, es decir, no dependía de la experiencia. Husserl pensaba que el psicologismo confundía las leyes lógico-matemáticas con su propio contenido; sin embargo, estas ciencias son teóricas y las leyes no son sino sus derivadas.

Como consecuencia, según Husserl la psicología no puede ser superior a la lógica, ya que no puede proporcionar los fundamentos a priori de todo juicio posible.

El razonamiento de una verdad objetiva, válida al margen de las observaciones empíricas, supone el inicio de la fenomenología, que Husserl convertiría en el método más adecuado para hacer de la filosofía una ciencia más “científica” y rigurosa.

La fenomenología explicaría los posibles modos en que un contenido ideal podría corresponderse con la experiencia que lo validaría como tal. Por lo tanto, una fenomenología de la percepción estudiaría las condiciones posibles en las que podría darse el conocimiento sensible; y una fenomenología de la acción estudiaría los modos en los que se podría validar la moralidad de una determinada acción. El  estudio de los distintos modos a priori en los que se nos pueden dar a conocer los objetos debe corresponderse con la existencia de dichos objetos al margen de la experiencia; así, el estudio de un juicio moral no vale únicamente para una acción determinada, sino que debe servir para cualquier juicio moral posible que tenga su misma forma.

Por lo tanto, el conocimiento que se alcanza del juicio moral no es empírico, objetivo ni experimental, sino subjetivo y trascendental: el estudio fenomenológico de Husserl debe alcanzar la forma posible, es decir, la esencia, más allá de su manifestación empírica concreta. Lógicamente, para conocer una esencia debemos tener un conocimiento universal de ella, un conocimiento tal que nos permita distinguir sus características propias, en esencia, de una manifestación concreta de su forma general.

Otro concepto clave en Husserl es la intencionalidad, que es la propiedad básica de la conciencia, es decir, todo acto de conciencia tiene un contenido y, por lo tanto, no existe ningún acto mental sin contenido. La intencionalidad es lo que permite a Husserl romper con el psicologismo, porque ese contenido intencional se corresponde, como es lógico, con un acto mental: “El juicio, la valoración, la pretensión, no son experiencias vacías que la conciencia tiene, sino experiencias compuestas de una corriente intencional”.

Como en Kant, en Husserl estos contenidos intencionales son objeto de la lógica pura, que estudia los contenidos que tienen un sentido y cómo éstos pueden articularse.

Mi posición sobre este particular, como buen humanista, es que la ciencia, y en particular la filosofía, deben buscar un fundamento trascendental a priori, es decir, un fundamento sobre el que se puedan explicar las existencias particulares desde un discurso lógico a priori que permita, prescindiendo de lo particular, establecer criterios generales que puedan explicar todos los fenómenos particulares que tienen una misma forma. En este sentido, entiendo que los sistemas lógico-formales, por ser universales, deben servir para explicar tanto los fenómenos generales como los particulares.

La reducción a la esencia, que Husserl utilizó como objetivo de su fenomenología,  significa, al fin y al cabo, desnudar lo universal quitándole los ropajes particulares y, desde ese universal, ahora despojado de lo particular, se deben establecer los criterios generales que fundamenten y expliquen los fenómenos y las existencias particulares.

Estamos, por lo tanto, ante dos métodos de conocer diferentes. Por un lado, el conocimiento a priori, que es el método propio de la filosofía, que busca conocer los fundamentos trascendentales para explicar las existencias particulares y, por otro lado, el conocimiento a posteriori, que es el método propio de las ciencias, que busca conocer las existencias particulares a partir de la observación empírica, de la experiencia, de la observación, para explicar también las existencias particulares.

Hay que tener en cuenta que en la fenomenología de Husserl, los fenómenos necesitan ser liberados, desnudados o purificados mediante la reducción hasta llegar a su esencia última y, de esta forma, dichos fenómenos pueden ser conocidos por nuestra conciencia trascendental: “El mundo nace en nosotros, como Descartes hizo reconocer, y dentro de nosotros adquiere su influencia habitual”.

En realidad, el mundo de Husserl no era tan diferente del nuestro o, al menos, según sus propias palabras, estaba tan necesitado de ciencia filosófica como el nuestro y, como nosotros, anhelaba una sociedad más idealista y menos positivista: "Pienso que nuestra época es grande por su vocación. Sólo adolece del escepticismo que destruyó los viejos discutidos ideales. Y por eso sufre por la falta de desarrollo y escasa fuerza de una filosofía poco avanzada e insuficientemente científica como para poder superar el negativismo escéptico -que se llama a sí mismo 'positivismo'- mediante el verdadero positivismo. Nuestra época solo quiere creer en 'realidades'. Su más fuerte tarea es la ciencia; por ello, la ciencia filosófica es lo que más necesita nuestra época.



miércoles, 17 de enero de 2018

EL ORIGEN DE LAS ESPECIES DE DARWIN

INTRODUCCIÓN.

Antes de comenzar esta exposición es relevante señalar que Charles Robert Darwin (1809-1882), es un naturalista británico que sentía pasión por las ciencias naturales. El 27 de diciembre de 1831, Darwin se embarcó en el Beagle y comenzó un viaje alrededor del mundo que sería extremadamente provechoso y serviría de base para sus teorías. En el transcurso del viaje, Darwin recogió y observó una gran variedad de especímenes naturales, incluyendo aves, plantas y fósiles. A través de la observación, la investigación y la experimentación, pudo estudiar de cerca los principios de la botánica, la geología y la zoología. A su regreso a Inglaterra en 1836, Darwin comenzó a escribir sus descubrimientos en una revista de investigaciones, el viaje tuvo una gran influencia en su visión de la historia natural. Darwin, notando las similitudes entre las especies que había visto, junto con las variaciones en lugares específicos, pudo comprobar que éstas habían evolucionado gradualmente a partir de ancestros comunes. Darwin concluyó que las especies sobreviven a través de un proceso llamado “selección natural”, en el que las que se adaptan a su entorno para satisfacer las necesidades cambiantes de su hábitat natural sobreviven, mientras que las que no pueden adaptarse, desarrollarse y reproducirse, mueren. En 1858, tras años de investigación científica, Darwin presentó su teoría de la evolución en una reunión de la Linnean Society. Finalmente, el 24 de noviembre de 1859, publicó una explicación detallada de su teoría en su obra más conocida, “El origen de las especies por medio de la selección natural”.


ANÁLISIS DE LOS TÉRMINOS CLAVE DEL TEXTO Y CLASIFICACIÓN.

Antes de comenzar con el análisis de los términos, es conveniente aclarar que Darwin pensaba que “las especies no son inmutables y que las que pertenecen a lo que se llama el mismo género son descendientes directos de alguna otra especie, generalmente extinguida, de la misma manera que las variedades reconocidas de una especie son los descendientes de ésta”, es decir, para Darwin las especies sufren cambios a lo largo de las generaciones. Estos cambios pueden mejorar a la propia especie, como es el caso de lo que llama variedades, y permanecer y asentarse en las siguientes generaciones, y en otros casos estos cambios pueden perjudicar a la especie o, simplemente, son inútiles o no les aportan ningún beneficio ni mejora, como es el caso de las monstruosidades. Además, Darwin estaba convencido de que la selección natural es el medio más importante de modificaciones en las especies, pero no el único.

Variación: tras las observaciones realizadas, Darwin llega a la conclusión de que existen variaciones que afectan a los individuos de cada especie, que ocurren con mayor frecuencia en las especies domésticas que en las especies salvajes y en las especies que están distribuidas en zonas geográficas más amplias que en las que habitan en zonas geográficas más reducidas, lo que le lleva a concluir que el medio natural donde vive una especie tiene una incidencia decisiva en las variaciones que desarrollan a lo largo de las generaciones los individuos de dicha especie. Este es el motivo por el cual individuos de una misma especie desarrollan variaciones diferentes cuando viven durante generaciones en hábitats diferentes. Estas variaciones, que suponen mejoras en los individuos que los ayudan a adaptarse mejor al medio, sobrevivirán en generaciones posteriores hasta convertirse en difíciles de separar de la especie, por lo que en ocasiones es difícil identificar en una especie actual cuáles son sus rasgos propios y cuáles de esos rasgos son variaciones que ha experimentado.

Monstruosidad: para Darwin, la monstruosidad es un tipo de variación o anomalía  que suele ser perjudicial o inútil para la especie. Se trata de una variación que no aporta ninguna mejora al  individuo, por lo que su no utilización conllevará su desaparición.  Por lo tanto, la monstruosidad, al contrario que la variación, no sobrevive a varias generaciones, y termina por desaparecer.

Selección natural: para Darwin, la selección natural o, como también la denomina, la supervivencia de los más adecuados, consiste en la conservación, a través de las generaciones, de las diferencias y variaciones que son individualmente favorables y, como consecuencia de ello, la destrucción o eliminación de las que son perjudiciales, es decir, los individuos de una especie conservan las variaciones que les aportan beneficios, pero no así las variaciones que les son perjudiciales, inútiles o que no les aportan nada, que quedarían abandonadas y no se transmitirían a generaciones futuras.

Evolución: para Darwin, este término está íntimamente ligado a la selección natural. Se trata de un proceso gradual, que se desarrolla a través de las generaciones, por el que los individuos de una especie que han experimentado determinadas variaciones favorables para la supervivencia, tienden a sobrevivir, mientras que los que están menos preparados, porque no han experimentado esas variaciones favorables, terminan por desaparecer. La evolución, en consecuencia, es un proceso de selección natural en el que los individuos menos adaptados a las condiciones del medio desaparecen, mientras que los mejor adaptados sobreviven.

Lucha por la existencia: se trata también de un término íntimamente ligado a la selección natural. Para Darwin, la tendencia de las especies es a sobrevivir, a luchar por su existencia. Esta tendencia produce que siempre se produzcan más individuos de los que pueden sobrevivir en un determinado hábitat, lo que conduce a esa lucha por la existencia, lucha contra el medio, contra el clima, contra otras especies, o incluso contra miembros de la misma especie. Esta lucha por la existencia es, por lo tanto, una necesitad vital y será decisiva en la evolución, ya que, como se ha dicho antes, los individuos mejor adaptados de cada especies serán los que sobrevivan y sus variaciones serán heredadas por los individuos de las siguientes generaciones.

CONCLUSIÓN.

“El origen de las especies por medio de la selección natural” es, realmente, un texto argumentativo en el que Darwin defiende de forma razonada su opinión, basada en la observación, la experimentación y la investigación que realizó, principalmente, a bordo del Beagle. Darwin reconoce en el último capítulo del libro que “pueden hacerse muchas y graves objeciones a la teoría de la descendencia con modificación, mediante variación y selección natural”.

Sin embargo, en mi opinión, se trata de un trabajo tan minucioso como científico porque Darwin utiliza en la elaboración de su teoría los pasos propios del método científico (observación, inducción, hipótesis, demostración o refutación de la misma y, finalmente, la tesis, es decir, la teoría científica). Por lo tanto, aunque el resultado de sus trabajos iba siempre en la misma dirección, Darwin no pudo asegurar la certeza irrefutable de su teoría de la selección natural; es evidente, que no poseía los instrumentos ni los conocimientos de realidades anteriores que tenemos ahora.

Darwin es consciente de que todavía hay mucha camino que recorrer: “Cuando podamos estar seguros de que todos los individuos de una misma especie y todas las especies muy afines de la mayor parte de los géneros han descendido, en un periodo no muy remoto, de un antepasado, y han emigrado desde un solo lugar de origen…”, pero ha preparado el camino por donde iría a partir de ese momento la ciencia natural.

Esta frase resume bien su teoría: “No es la más fuerte de las especies la que sobrevive y tampoco la más inteligente. Sobrevive aquella que más se adapta al cambio”.

Bibliografía


Darwin, Charles Robert. «El origen de las especies.» En El origen de las especies, de Charles Robert Darwin, 99-137 y 599-632. Madrid: Espasa-Calpe, 2010.


HISTORIA DE UN ERROR DE NIETZSCHE

COMENTARIO DEL TEXTO  “HISTORIA DE UN ERROR”, INCLUIDO EN “EL CREPÚSCULO DE LOS ÍDOLOS”, DE NIETZSCHE.

El libro” El crepúsculo de los ídolos”, como su propio nombre indica, es una crítica de Nietzsche a la historia de la filosofía. El crepúsculo es, como su propio nombre indica, el ocaso o la decadencia de todo en lo hasta ahora habíamos creído.



En el texto “Historia de un error”, que vamos a comentar, Nietzsche nos muestra el error en el que, a su entender, se ha basado la filosofía occidental a lo largo de la historia y cómo éste ha ido evolucionando para, a continuación, darnos las soluciones para acabar con este error que se ha prolongado, según él, durante demasiado tiempo.

El autor divide el texto en seis etapas. En las cuatro primeras el error se va configurando y, finalmente, en las dos últimas se comienza a vislumbrar la solución.

La primera etapa: “El mundo verdadero, asequible al sabio, al piadoso, al virtuoso: él vive en ese mundo, es ese mundo”, supone el nacimiento del error, el platonismo. La división socrática y después platónica de la realidad en dos mundos, el sensible y el inteligible, tan bien descrito por Platón en el mito de la caverna es, en opinión de Nietzsche, el gran error de la historia de la filosofía occidental. Para él, el mundo inteligible, el mundo verdadero que sólo es accesible para los sabios, para los filósofos, es en realidad un mundo perfecto, pero ficticio, creado por el ser humano en contraposición con el mundo sensible, el mundo de los problemas, de las guerras, de la envidia, del egoísmo,…, en definitiva, el mundo real; se trata, por lo tanto, de un mundo ideal que el ser humano necesita para tener una esperanza y una válvula de escape que le sirva para huir de la propia realidad, siempre imperfecta y casi siempre sin sentido, de este mundo mortal. Para Nietzsche ese mundo de las ideas no existe, es la nada, sólo existe el mundo sensible, que es el mundo de la realidad, tal y como lo conocemos.

La segunda etapa:El mundo verdadero, inasequible por ahora, pero prometido al sabio, al piadoso, al virtuoso («al pecador que hace penitencia»)”, supone la fusión del platonismo con la religión, el cristianismo. Esta fusión produce que la razón se debilite en beneficio de la fe, que desplaza a la razón y que pasa a ser la base del conocimiento. Por lo tanto, según Nietzsche, el mundo inteligible, el mundo de las ideas, el mundo perfecto,…, pasa a ser una promesa que sólo es accesible para los virtuosos, para los pecadores que hacen penitencia, es decir, para los cristianos.

La tercera etapa:El mundo verdadero, inasequible, indemostrable, imprometible, pero ya en cuanto pensado, un consuelo, una obligación, un imperativo”, supone la llegada de la Ilustración, del pensamiento kantiano. Kant demuestra la existencia de un único mundo, el mundo sensible, la Naturaleza. Sin embargo, el mundo de las Ideas, el mundo inteligible, el mundo verdadero,…, continúa vigente en la razón práctica de Kant, en su imperativo moral. Se trata, por lo tanto, según dice Nietzsche del “viejo sol”, pero ahora difícil de demostrar, visto a través de la niebla, es decir, del escepticismo. Por lo tanto, el mundo verdadero, el mundo de las Ideas, ha pasado de ser objeto directo del conocimiento (con Platón), a ser una promesa (con el cristianismo) y finalmente, con la Ilustración ha terminado por sostenerse únicamente como imperativo mediante la razón práctica, la moral.

La cuarta etapa:El mundo verdadero: ¿inasequible? En todo caso, inalcanzado. Y en cuanto inalcanzado, también desconocido. Por consiguiente, tampoco consolador, redentor, obligante: ¿a qué podría obligarnos algo desconocido?”, supone la llegada de la ciencia, del positivismo. Tomando como punto de partida el conocimiento de Kant, cuyo límite se encuentra en la experiencia sensible, el positivismo relega la razón práctica, la moral, atribuyéndola a simples prejuicios teológicos. Por lo tanto, el mundo verdadero, el mundo de las Ideas, el mundo perfecto de Platón es incognoscible, es decir, no se puede conocer. Para el positivismo, sólo la ciencia y los sentidos son fuente de conocimiento. Como dice Nietzsche, metafóricamente, nos encontramos en “una mañana gris, el primer bostezo de la razón”.

La quinta etapa:El  «mundo verdadero»: una Idea que ya no sirve para nada, que ya ni siquiera obliga; una Idea que se ha vuelto inútil, superflua, por consiguiente  una Idea refutada: ¡eliminémosla!”, supone la llegada del nihilismo, en la que aparecen las ideas de Nietzsche. El mundo verdadero, el mundo de las Ideas, ya no tiene sentido, no se ha demostrado científicamente o mediante la experiencia sensible su existencia y tampoco tiene ya sentido la obligación de su existencia. Solo existe un mundo, el mundo sensible, el mundo que podemos conocer mediante los sentidos. Por lo tanto, el mundo verdadero ya no tiene ningún sentido, se puede eliminar. Como también dice Nietzsche, metafóricamente, ahora nos encontramos en “un día claro”, a primera hora de la mañana, las sombras empiezan a desaparecer y la luz se cierne sobre el mundo, la verdad se hace presente a la luz. El mundo de las Ideas de Platón, el mundo verdadero, ha quedado atrás, es el momento del racionalismo, de la luz y de los espíritus libres, de los ilustrados (Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Locke,…).

La sexta etapa:Hemos eliminado el mundo verdadero: ¿qué mundo ha quedado?, ¿acaso el aparente? ¡No, al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado también el aparente!”, supone la llegada de Zaratustra. Una vez que se ha eliminado el mundo verdadero, también se ha eliminado el mundo aparente, el mundo de las Ideas ya no existe, pero tampoco el mundo aparente. Es el momento del nihilismo y la desesperanza y en el hombre surgen las dudas sobre la verdadera realidad: ¿qué es la verdad?, ¿solo existen las apariencias?,…
Y para liberarnos de estas dudas metafísicas llega Zaratustra, la doctrina de Nietzsche del superhombre, un hombre nuevo y renovado,  y del eterno retorno. Todo es absoluto, no existen dos mundos, el verdadero y el aparente, ya ni tan siquiera existe el aparente, ya que éste tenía su razón de ser en aquel. Sólo existe lo absoluto, lo que podemos conocer mediante la experiencia sensible. El tiempo del error ha terminado, es el tiempo de la verdad en la historia de la filosofía. Como dice Nietzsche, utilizando la misma metáfora, nos encontramos en el “mediodía, el instante de la sombra más corta”, la luz lo ilumina todo, no hay espacio para las sombras ni para los engaños, sólo hay lugar para la verdad. Es el tiempo de la razón, el tiempo de la humanidad.

Como conclusión, como se puede apreciar, el texto “Historia de un error” es una crítica ácida de Nietzsche contra la filosofía occidental, porque tiene sus orígenes en la metafísica platónica, que divide la realidad en dos partes, el mundo sensible (el de los sentidos) y el mundo inteligible (el de las Ideas).

Para Nietzsche el error de la filosofía occidental está precisamente en dar por cierto un argumento erróneo, que posteriormente ha ido evolucionando y adaptándose a los nuevos tiempos y a los nuevos pensamientos, pero sin prescindir en ningún momento de esta errónea, según Nietzsche, base platónica.

El nacimiento de esta teoría platónica tiene sus orígenes en la necesidad del  ser humano de tener una esperanza en la existencia de un mundo mejor que el actual, un mundo verdadero, un mundo perfecto, es decir, el mundo de las Ideas, en contraposición con el imperfecto mundo y la imperfecta sociedad en los que vivimos.

Como se ha visto, según Nietzsche, la historia de este error, pasa por varias etapas (platónica, cristiana, Ilustración y positivista), en las que el error va evolucionando, pero continúa siendo un error que se prolonga, como él mismo dice, durante demasiado tiempo.

Sin embargo, en las dos últimas etapas, con la llegada del nihilismo y de Zaratustra, la humanidad deja atrás la dualidad platónica y recupera la verdad, deja atrás las sombras y la ignorancia, para salir a la luz del mediodía, cuando la luz lo ilumina todo, y ver la verdad tal como es, desnuda, despojada de prejuicios, es decir, la verdad absoluta.








viernes, 12 de enero de 2018

RELACIÓN ARTÍSTICA ENTRE BRAQUE Y PICASSO

George Braque (1882-1963) conoció a Pablo Picasso (1881-1973) en Paris a finales de 1907, poco tiempo después de que el pintor malagueño terminase de pintar Las señoritas de Aviñón, una obra que es considerada protocubista. El encuentro entre ambos, que se produjo gracias a Apollinaire, fue el principio de una gran amistad.



En los primeros años, entre 1905 y 1907, las pinturas de Braque habían estado influenciadas por el fauvismo, un estilo audaz que utilizaba colores muy vivos. A partir de 1907 ya se nota en las pinturas de Braque la influencia de Cezanne, con su pincelada geométrica y su alejamiento de la perspectiva renacentista.

Braque, que hasta ese momento casi sólo había pintado paisajes, prueba con el desnudo femenino, siguiendo el estilo de Picasso, estudiando las relaciones espaciales desde un punto de vista estructural y formalista, y logrando que las líneas de las figuras femeninas se deformen y se relacionen de forma ficticia. No obstante, en esta primera etapa las líneas todavía resultan sensuales y curvilíneas. Aunque logra resaltar la musculatura y la masa corporal con muy pocas líneas, en la representación de los claroscuros todavía hay sensación de volumen.

En esta época la relación entre ambos pintores era excelente, se veían casi todos los días en sus estudios de pintura para intercambiar opiniones artísticas y ver cada uno el trabajo del otro. Picasso llegaría a decir: "casi todas las tardes o bien iba yo al estudio de Braque o bien él venía al mío. Sencillamente, cada uno de nosotros tenía que ver lo que el otro había hecho durante el día". Esta complicidad produjo que algunos de sus cuadros tuvieran un gran parecido, como es el caso, por ejemplo, de La danza de los velos de Picasso y el Gran bañista de Braque.

Entre 1908 y 1909 la pintura de Braque evoluciona claramente hacia el cubismo, pintando sus obras a partir de planos geométricos.

En 1908 Braque expuso varios de los cuadros pintados durante su temporada en L’Estaque. Se trataba de paisajes geometrizados que fueron descritos por Matisse como “cuadros hechos a base de pequeños cubos”, lo que dio lugar a que el crítico Louis Vauxcelles lo bautizase como cubismo.

Braque y Picasso, más pendientes del rigor geométrico en el análisis de la naturaleza, evitan cualquier elemento subjetivo y deciden no firmar sus obras, lo que hace que en ocasiones resulte muy difícil distinguir la autoría de sus cuadros. Sin embargo, el estilo de sus obras es diferente. La pintura de Picasso es más lineal, con dibujos angulares, mientras que la pintura de Braque es más amable, con líneas más suaves.

Siguiendo el estilo de Cezanne, los dos pintores dirigieron sus trabajos a analizar la naturaleza muerta, donde el cubismo encuentra su mejor expresión. En palabras del propio Braque: "En la naturaleza muerta, el espacio es táctil, incluso manual, mientras que el espacio del paisaje es un espacio visual".

Los objetos pasan al primer plano de la imagen, perdiendo toda noción de profundidad y convirtiéndose en el cuadro en manchas abstractas. Se utilizan colores fríos (pardos, grises y marrones), que son característicos del cubismo.

A partir de 1909 los dos pintores empiezan a descomponer los planos geométricos en pequeños planos cortados que se ven desde distintos puntos de vista o perspectivas. Es la etapa del cubismo analítico, en la que los planos se descomponen en múltiples perspectivas, y la multiplicación de planos y perspectivas produce la incomprensión de tanta abstracción, caracterizándose esta etapa también por la ausencia de colores vivos.

A partir de 1912, Braque crea el primer papier collé o papel pegado, que consistía en incorporar a los cuadros trozos de papeles que imitaban la madera.
Por su parte, Picasso ensaya con otros materiales, entre otros, papel, arena y hule, creando una nueva realidad, el collage.

A continuación, Braque evoluciona a un cubismo más sencillo, más legible y más fácil de interpretar. La cuadrícula de planos ahora tiene los colores más uniformes, más densos. Tanto Braque como Picasso empiezan a introducir otro tipo de materiales, como periódicos, puntos, curvas y otros detalles. Es la etapa del cubismo sintético, en la que las representaciones parciales de los objetos se realizan de forma libre por parte del pintor, caracterizándose también esta etapa por la utilización del collage, introduciendo elementos de la vida cotidiana, como el papel y las telas.

En 1914 comienza la Primera Guerra Mundial y Braque es enviado al frente. Aunque vuelve a pintar y a coincidir con Picasso, su relación y su complicidad han terminado.

Braque y Picasso, influidos por Cezanne, inician el cubismo, que se caracteriza por las pinceladas geométricas y el alejamiento de la perspectiva renacentista.

Durante unos años, entre 1907 y 1914, Braque y Picasso evolucionarán desde el cubismo analítico al sintético, desde los paisajes a la figura humana y de ahí a la naturaleza muerta, estudiando, experimentando, compartiendo y aprendiendo cada día el uno del otro, en una de las simbiosis más fértil y productiva de la historia del arte.

Bibliografía

García, Alfredo. «GEORGES BRAQUE. PINTOR CLAVE PARA ENTENDER EL ARTE DEL COMIENZO DEL SIGLO XX.» ALGARGOS, 2015.





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viernes, 22 de diciembre de 2017

QUÉ VERDE ERA MI VALLE

INTRODUCCIÓN: RESUMEN DE LA PELÍCULA.



La película empieza con una escena en la que Huw Morgan, que cuenta más de cincuenta años, está empaquetando su equipaje para irse definitivamente del valle donde ha pasado toda su vida, un valle que no es verde como antaño, sino negro por las minas de carbón, y en el que sólo quedan unas pocas personas, ya mayores, porque el trabajo en la mina se ha agotado y las casas, en su mayoría, están deshabitadas.

A partir de ese momento, Huw cuenta cómo ha sido la vida de su familia, la familia Morgan, una familia cristiana y tradicional como otras muchas, en un valle del sur de Gales a finales del siglo XIX, al que la industrialización ha llegado hace unos pocos años. La gente del valle vive de la mina que está en la colina situada junto al valle.

Huw es el menor de siete hermanos, que viven con sus padres en una casa del valle. Su padre y sus cinco hermanos trabajan en la mina, mientras que su madre y su hermana se encargan de las tareas del hogar. Huw recuerda esos primeros años como un tiempo de bonanza económica y de felicidad en el valle. La mina daba trabajo a todos los habitantes del valle y las “procesiones” de los obreros para subir o bajar de la mina, para ir o volver del trabajo, eran todo un acontecimiento que los obreros festejaban cantando. La felicidad de los habitantes del valle era completa y esta felicidad se refleja en la película en la boda del hermano mayor de Huw, en cuya celebración participa todo el valle.
Sin embargo, la felicidad no iba a durar siempre, una fundición de hierro cercana despide a sus trabajadores y éstos van a trabajar a la mina reduciendo sus jornales y la empresa minera decide bajar los jornales de sus obreros para hacer más competitivo su carbón. Ha llegado la competencia y, con ella, los reajustes y los problemas sociales.

La industrialización ha provocado que haya más obreros para trabajar que puestos de trabajo y, ante esta situación, los obreros empiezan a organizarse en sindicatos.

En el valle, las condiciones de trabajo de la mina empiezan a empeorar y en la familia Morgan, los cuatro hijos mayores, que ya han oído hablar de los sindicatos, se enfrentan a su padre, cuyas ideas son muy tradicionales, y deciden abandonar la casa.

A los pocos días se produce la primera huelga en el valle, que dura veintidós semanas, y cuyas consecuencias económicas para las familias del valle perjudicaron la convivencia y muchos acusaron al padre de Huw por oponerse a la huelga en contra de la mayoría, lo que entendían como un apoyo al Sr. Evans, propietario de la compañía minera, llegando incluso a tirar piedras contra su casa. En estas circunstancias la madre de Huw decide ir a la colina una noche para recriminar a los hombres del valle lo injustos que están siendo con su esposo, pero al volver a casa Huw y su madre caen en un lago helado, congelándose las piernas y teniendo ambos que pasar varios meses en cama hasta recuperarse totalmente del accidente.

Tras esta primera huelga, parece que todo vuelve a la normalidad, e incluso los cuatro hermanos de Huw vuelven a su casa, lo que la familia Morgan celebra por todo lo alto. En las celebraciones quedan patentes las diferencias existentes entre la tradición cristiana y los nuevos problemas sociales que surgen a cuenta de la industrialización.

El primer día de trabajo tras la huelga trae nuevos problemas, ya no todos pueden volver al trabajo porque no hay trabajo para todos, y dos hermanos de Huw deciden partir hacia América, donde han oído que hay mayores oportunidades de trabajo.

En esta parte de la película se producen dos hechos que denotan las fricciones que se producen en una sociedad, hasta ahora dividida, que comienza a integrarse. Se trata del matrimonio de la hermana de Huw con el hijo del Sr. Evans, el dueño de la mina; y la entrada de Huw en el colegio del pueblo, en el que el resto de alumnos eran hijos de las familias más pudientes. Ambas relaciones serán muy difíciles desde el principio.

La precariedad y la falta de seguridad en el trabajo de la mina queda patente con el accidente mortal del hermano mayor de Huw, que deja esposa viuda y embarazada.

Huw ha terminado sus estudios, pero cuando su padre le pregunta sobre lo que quiere hacer, éste le responde que quiere ir a la mina, como sus hermanos y su padre.

La competencia continúa haciendo estragos y la empresa decide despedir a los trabajadores mejor pagados, entre ellos los dos hermanos de Huw que todavía trabajan en la mina junto a él y a su padre, por lo que ambos se ven obligados a irse del valle en busca de trabajo en otro lugar, como ya hicieron sus otros dos hermanos.

Al final de la película se produce un nuevo accidente en la mina, en el que pierde la vida el padre de Huw.

La película termina como empezó, con Huw empaquetando su equipaje recordando cuando era niño y el valle era verde, cuando había trabajo y jornales para todos en la mina y la gente del valle era feliz. Sin embargo, ya no es así, la mina se ha agotado y sólo quedan unos pocos obreros. Las casas están deshabitadas porque la mayoría de los habitantes del valle ha tenido que emigrar para buscar trabajo, muchos de ellos a otros continentes. Sólo quedan las familias de los pocos obreros que continúan trabajando en la mina. La juventud ha tenido que emigrar y en las calles no queda nada, ni siquiera el color verde del valle. Huw, a su pesar, también tiene que abandonar el valle.

CONTEXTUALIZACIÓN. INFLUENCIA DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL.

La película se desarrolla a finales del siglo XIX en un valle del sur de Gales, un valle al que la industrialización acaba de llegar para explotar las minas y ocupar el valle.

La familia Morgan es una familia tradicional cristiana, de tipo patriarcal, ya que es el padre, el cabeza de familia, quien toma las grandes decisiones y es respetado por todos. La madre, como bien dice Huw, es el corazón de la familia, quien procura mantenerla unida evitando los enfrentamientos entre los hombres de la casa. Todos los hijos, salvo Huw, que es menor, trabajan en la mina, aportando, junto con el padre, jornales a la casa. La hermana de Huw ayuda a su madre en las tareas del hogar. Es decir, se trata de una familia tradicional, cristiana, patriarcal y jerarquizada.

En el valle viven otras familias, que también trabajan en la mina, y sus relaciones sociales son casi feudales, apreciándose un alto grado de servilismo de las familias humildes, que trabajan en la mina, y las familias adineradas, como los dueños de la mina. Ejemplo de este servilismo lo vemos en la escena en la que el Sr. Evans, dueño de la mina, va a casa de los Morgan para pedir la mano de la hija de éstos para su hijo. 

La actuación del padre de Huw, humilde pero orgullosa, contrasta con la actitud altanera y presumida del Sr. Evans. También vemos ejemplo de una sociedad dividida en estamentos cuando Huw llega a la escuela del pueblo y se encuentra con los hijos de las familias más adineradas, que lo desprecian, precisamente por sus orígenes humildes.

Por otro lado, en el centro de estas relaciones está la Iglesia, el párroco y los decanos, que es una Comisión que vela para que los habitantes del valle tengan una vida piadosa y honrosa, y que se encarga de juzgar y castigar a los que no actúan de acuerdo con la ley de Dios. Lo que cuenta no es tanto el interés particular, como el interés social.

Sin embargo, también podemos apreciar síntomas de querer rebelarse ante esta situación social en varias escenas y actitudes de los personajes. Por ejemplo, cuando la hermana de Huw se rebela ante su matrimonio con el hijo del Sr. Evans, o cuando al final el párroco se rebela ante las decisiones, demasiado primitivas, de los decanos.

Al principio de la película Huw recuerda un valle feliz, en el que todo el mundo tenía trabajo y un buen jornal. Hacía poco tiempo que la industrialización había llegado al valle y todavía era pequeño el impacto ambiental de la mina, todavía quedaba verde. Sin embargo, pronto empezarían los problemas. Cuando en una fundición de hierro cercana despiden a varios trabajadores, éstos llegan al valle y reducen sus jornales para conseguir trabajo, lo que produce inmediatamente que la empresa contrate a estos obreros y reduzca el jornal de los demás. Por otra parte, el trabajo en las minas es muy peligroso y las medidas de seguridad prácticamente nulas. Los obreros empiezan a tomar conciencia de grupo y a manifestarse en defensa de sus derechos. Es el principio del socialismo. Pero estas nuevas ideas chocan con el espíritu tradicional del valle y se producen enfrentamientos y fricciones incluso entre familiares. Dos ejemplos los vemos cuando el padre de Huw se enfrenta a sus hijos o, más tarde, cuando recibe el rechazo de sus propios compañeros por no apoyar la huelga.

Sin embargo, a pesar de todos los problemas que estaba creando la industrialización en el valle, cuando Huw tiene que decidir entre continuar estudiando o trabajar en la mina, se decide por esto último. Parece una decisión desacertada, pero representa mucho más. No es que Huw no prefiera el trabajo en la mina antes que un buen trabajo como “médico o abogado”, como su propio padre le aconseja, sino que el director nos intenta hacer comprender la dificultad que todavía existe para cambiar de estamento social. Huw se encuentra mucho más cómodo en su situación actual, a pesar de las penurias, que incorporándose a un estamento social diferente y desconocido para él.

Contrastan en la película los paisajes de las primeras y de las últimas escenas del valle. En las primeras, el valle es verde, las casas están rebosantes de vida y la gente de felicidad. Esta felicidad es patente cuando los obreros suben o bajan de la mina cantando y son recibidos y vitoreados por sus mujeres, que los esperan con una sonrisa. Cuando Huw, todavía niño, pasea con su padre por el valle, se ven algunos pedazos de carbón en determinadas zonas, pero el valle es verde en casi su totalidad. Sin embargo, en las últimas escenas del valle, cuando Huw está empaquetando su equipaje para irse del valle, éste está negro, del color del carbón, las casas están prácticamente deshabitadas porque las familias han tenido que emigrar para buscar trabajo, muchas de ellas a otros continentes, y sólo se ven varios obreros que bajan de la mina, observados solamente por una anciana, ya no hay cantos ni felicidad, no hay obreros que trabajen ni esposas que los reciban, el valle se ha quedado triste y vacío.

Como conclusión, la vida en el valle cambia totalmente con la llegada de las máquinas, el trabajo en la mina modifica las relaciones familiares y sociales, e incluso los grupos sociales, y todos estos cambios chocan de frente con la vida tradicional del valle.   

Bibliografía

Lario, Ángeles;. Historia contemporánea universal. Madrid: Alianza Editorial, 2010.
Sinopsis: https://cineytrabajo.wordpress.com/2012/02/24/que-verde-era-mi-valle-john-ford-1941/



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viernes, 1 de diciembre de 2017

EL IDEARIO POLÍTICO-SOCIAL DE LOS CAUDILLOS LATINOAMERICANOS

INTRODUCCION: CONTEXTO GENERAL DE LA EMANCIPACIÓN.



El contexto general en el que se produjo la emancipación de los territorios iberoamericanos respondió a una serie de circunstancias diversas, entre las que cabe destacar la invasión napoleónica de la Península Ibérica en 1808, hecho que generó un vacío de poder en las metrópolis que tuvo que ser suplido en los territorios iberoamericanos y que fue el detonante de los procesos de emancipación.

Sin embargo, hubo otras circunstancias, anteriores a la invasión napoleónica, que influyeron en la emancipación y posterior independencia de estos territorios, en concreto, la declaración de independencia de Estados Unidos (1776), la revolución francesa (1789), la independencia de Haití (1804) y las reformas administrativas y económicas llevadas a cabo por las metrópolis a mediados del siglo XVIII, que favorecieron el distanciamiento de las oligarquías criollas con respecto a las metrópolis. Estas reformas liberalizadoras del comercio estaban encaminadas a impulsar la economía peninsular y consiguieron reactivar el comercio, pero a partir de la invasión napoleónica la península no era capaz de absorber la producción indiana y, por otra parte, su escaso desarrollo industrial no le permitía abastecer al mercado indiano, lo que afectaba negativamente a la economía de los territorios iberoamericanos, que comenzaron a considerar como perjudicial la política económica de las metrópolis. En este mismo sentido, la política agraria de la Corona también deterioró las relaciones con las élites criollas, especialmente a partir de la Real Instrucción de 1754, que protegía la propiedad de los indios y, por lo tanto, restaba mano de obra semiesclava a los terratenientes criollos. La liberalización del comercio a partir de 1778 tuvo como efecto el favorecimiento de los puertos catalanes en detrimento de los indianos, lo que perjudicó, entre otras, a la industria textil mexicana. El crecimiento de las ciudades a raíz de la liberalización comercial incrementó la demanda agrícola y, con ello, el aumento de la población esclava y la explotación de mano de obra indígena, lo que provocó levantamientos de negros y pardos.

Además, la derrota de Trafalgar (1805) dificultó seriamente las comunicaciones y, por tanto, el comercio, entre la península y los territorios ultramarinos.

Finalmente, las leyes recogidas en la Constitución de 1812, que abolían los tributos indígenas y los privilegios jurisdiccionales fueron mal recibidas por las élites criollas.

La sociedad estaba compartimentada entre grupos de indios, mestizos, criollos y españoles de la península, cada uno de ellos con una posición económica diferenciada.

Este contexto favoreció, en primer lugar, un proceso de emancipación de los territorios iberoamericanos, que se desarrolló desde 1809 hasta la derrota de Napoleón en 1815 y, a continuación, a partir de 1817, un proceso de independencia de estos territorios con respecto a las metrópolis, que se caracterizó por la vía revolucionaria y la guerra, y que terminó con la independencia de Iberoamérica en 1825, salvo Cuba y Puerto Rico.

Estos movimientos emancipadores y, más tarde, independentistas, no fueron homogéneos, sino que hubo grandes diferencias entre ellos.

La emancipación comienza a partir de la invasión napoleónica de la península, creándose, al igual que en España, juntas locales para asumir el control en nombre del monarca español Fernando VII. Sin embargo, la situación de colapso institucional que se vivió en España dejó a los americanos en una situación de “extraña orfandad” que, poco más tarde, provocaría los procesos independentistas.

Los primeros procesos secesionistas nacieron en Buenos Aires, Venezuela y Nueva España, por distintos motivos, siendo sofocados estos movimientos a la vuelta al trono de Fernando VII, salvo en Buenos Aires. Pero la llegada del Trienio Liberal aceleró los procesos emancipadores, con el apoyo de Gran Bretaña y de Estados Unidos.

Los procesos independentistas ponen en marcha de verdaderas guerras contra la metrópoli, bajo el liderazgo de caudillos como Simón Bolívar y José San Martín.

Mientras tanto, en Nueva Granada los curas Hidalgo y Morelos dieron al proyecto independentista un contenido igualitario, religioso y nacionalista.

Mención aparte merece el caso de Brasil, país al que huyó la familia real portuguesa en 1807, y cuando el monarca Joao VI decide volver a Portugal en 1821 su hijo, Don Pedro, decide quedarse y proclama la independencia de forma totalmente pacífica.

Se podría decir que la independencia de los territorios iberoamericanos no fue resultado del malestar y la reacción anticolonial, sino la consecuencia del colapso que produjo en las metrópolis la invasión napoleónica. Este colapso propició un giro radical del proceso desde el autonomismo o autogobierno hasta la independencia.

Los movimientos independentistas que se desarrollaron no fueron indigenistas, sino que estaban dirigidos y promovidos por los criollos, descendientes de españoles, mientras que los indígenas continuaban confiando en la metrópoli. El motivo es que los criollos luchaban por hacerse con el poder en los nuevos estados, mientras que los indígenas, que no aspiraban al poder, veían que su estatus podría verse perjudicado.

DESARROLLO: ANÁLISIS DE LAS IDEAS DE SIGNIFICADOS CAUDILLOS.

En la emancipación y posterior independencia de los territorios iberoamericanos tuvieron una gran influencia las nuevas ideas ilustradas, así como el liberalismo. No obstante, en un principio sólo se aceptan los principios de la Ilustración en sus aspectos intelectuales, científicos y económicos, pero no los políticos, cuyas ideas son rechazadas. Hay que tener en cuenta que la Ilustración llega a Iberoamérica a través de España, por lo que estas ideas llegan, de alguna manera, filtradas. Más tarde, ideas como la soberanía popular y la democracia influirán decisivamente en la conciencia nacionalista de los territorios iberoamericanos.

Por otra parte, las ideas fisiócratas, que defendían la superioridad de la actividad agrícola sobre cualquier otra, tuvieron también una gran influencia sobre las élites criollas, ya que su economía estaba basada, principalmente, en la agricultura.

Entre los ideólogos de la independencia iberoamericana influidos por las ideas ilustradas, se podría citar a Francisco de Miranda, Simón Bolívar y Manuel Belgrano.

Cabe señalar, sin embargo, que los indígenas apenas intervinieron en el movimiento independentista, ya que no entendían el sentido del mismo, y cuando lo hicieron, como en el caso de Nueva España (México), lo hicieron en favor de la metrópoli.

Realmente, el movimiento revolucionario iberoamericano partió de las élites criollas, que vivían en las grandes ciudades que, influidas tanto por la Ilustración como por las obras del Padre Feijoo, adoptaron una postura reformista, contraria al conservadurismo de las Instituciones regidas por las minorías españolas.

Algunos de estos criollos, como es el caso de Belgrano, Miranda o Bolívar, viajaron a Europa y asimilaron las corrientes ideológicas revolucionarias, que contribuyeron a fomentar sus deseos de emancipación, y que difundirían más tarde por Iberoamérica.

La ideología de la revolución francesa llegó a Iberoamérica, principalmente, a través de libros y periódicos. Además, la independencia de Estados Unidos y también su organización política de carácter republicano federalista sirvieron de modelo a los ideólogos y caudillos de la independencia.

Sin embargo, como ya  se ha dicho, la crisis del régimen político en la metrópoli y, sobre todo, la invasión napoleónica de la península, tuvieron una repercusión inmediata en Iberoamérica, donde, al igual que en la metrópoli, se fundaron Juntas Locales que posteriormente serían utilizadas por los criollos para hacerse con el poder, destituyendo a las autoridades designadas por la metrópoli. Los dos grandes caudillos, artífices de la independencia iberoamericana, San Martín y Bolívar, eran criollos.

Aunque tanto San Martín como Bolívar empezaron su lucha como auténticos revolucionarios y republicanos, ambos la terminaron acercándose a la monarquía. En palabras de John Lynch: "San Martín y Bolívar pueden describirse como herederos del absolutismo ilustrado, ambos creían que la mejor forma de servir a la independencia era a través de gobiernos fuertes que impusieran el cambio social contra los intereses de los terratenientes,…, criticar a ambos por haber acabado sus vidas siendo absolutistas conservadores en vez de demócratas liberales es sacar las cosas de quicio. Tuvieron dudas legítimas sobre cuál era el nivel de libertad apropiado y hasta dónde los diferentes grupos opuestos podían actuar sin poner en peligro la propia existencia de los nuevos Estados. Respecto al ejercicio de un liderazgo desinteresado, sin esperanzas de obtener privilegios, ambos libertadores fueron modélicos".

En este sentido, Bolívar llegaría a decir: “No convengo en el sistema federal entre los populares y representativos, por ser demasiado perfecto y exigir virtudes y talentos políticos muy superiores a los nuestros; por igual razón rehúso la monarquía mixta de aristocracia y democracia…”.

Ciertamente, como ya se ha indicado, aunque las ideas revolucionarias, republicanas y liberales, la Ilustración y la Enciclopedia, tendrían una influencia decisiva en los comienzos de la emancipación de Iberoamérica, sin embargo, también hay que decir que el sistema político que conocían los criollos, auténticos iniciadores y artífices de la emancipación, era el monárquico absolutista, es decir, el Antiguo Régimen. Por otro lado, la mayoría indígena no comulgó desde el principio con las ideas revolucionarias y liberales que la minoría criolla quería poner en marcha. En estas circunstancias, no parece que la democracia y la soberanía popular fueran la mejor fórmula para que la minoría criolla liderase la independencia, por lo que terminó viendo más conveniente para sus propios intereses otros sistemas de gobierno más personalistas que, por cierto, continúan vigentes en la actualidad en algún que otro país iberoamericano. 

Bibliografía

Escribano Úbeda-Portugués, José. «Historia: Debates y tendencias.» 2012: 65-80.
Lario, Ángeles;. Historia contemporánea universal. Madrid: Alianza Editorial, 2010.
Tateiwa, Reiko. «El caudillismo y sus interpretacions: un análisis sobre un fenómeno común de la historia de América Latina en el siglo XIX.» En Cuadernos Canela,  Vol. VIII, 41-54. Department of Spanish and Latin American Studies, Faculty of Foreign Studies, Nanzan University, Nagoya, jp, Confederación Académica Nipona, Española y Latinoamericana, 1995.