miércoles, 25 de abril de 2018

SITUACIÓN DEL CAMPESINADO PERUANO DESDE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX HASTA NUESTROS DÍAS

INTRODUCCIÓN. OBJETIVOS.

El presente trabajo trata de aclarar la panorámica general del campesinado peruano desde la segunda mitad del siglo XX.

Presentar una reflexión sobre la situación del campesinado peruano en la segunda mitad del siglo XX, no puede considerarse como una novedad. Ahora bien, hacerlo planteándolo de manera sistemática y exhaustiva, analizando los efectos y las causas que tuvo la Reforma Agraria de 1969, nos puede arrojar argumentos válidos para evaluar, especialmente, las repercusiones que tuvo dicha reforma en todos los estratos sociales peruanos, no solamente el campesinado, y la superación del trasfondo colonialista del pasado.

La historiografía actual nos ofrece una metodología de estudio que nos ayuda a constatar los hechos históricos producidos en Perú desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días, y de ahí la importancia que este trabajo otorga a la Reforma Agraria de 1969, entendiéndola como un hito histórico y analizando sus efectos y sus causas. Analizaremos cómo se intentó que legislativamente, esta reforma supusiera un cambio de paradigma, no sólo en la gestión del suelo y la producción agrícola, sino también en un cambio en el modelo social de la época.

Este trabajo es fruto de la colaboración entre Adolfo Hernández García y Elena Gómez Felipe, ambos estudiantes del Grado de Humanidades en la Universidad Internacional de La Rioja.

El trabajo se desarrolla a través de la siguiente estructura narrativa:

  • Contextualización histórica. Causas y concurrencias.
  • Situación del campesinado peruano a mediados del siglo XX.
  • Ley de Reforma Agraria de 1969. Efectos y consecuencias.
  • Conclusiones finales. Situación actual.


CONTEXTUALIZACIÓN HISTÓRICA. CAUSAS Y CONCURRENCIAS.

La proclamación de la independencia de Perú en 1821 y la llegada de la República trajo consigo el inicio de una etapa de caos jurídico y administrativo, propia de la transición desde el anterior sistema colonial. Esta etapa de vacío de poder fue aprovechada por mestizos y criollos, amparados en la desprotección en que la legislación republicana había sumido a los indígenas, para apropiarse de las tierras de estas comunidades campesinas indias. Como consecuencia de ello, comenzaron a producirse levantamientos y rebeliones, principalmente en el sur del país, como la de Juan Bustamante (1867-1868). Estas revueltas campesinas se prolongaron de forma intermitente en el tiempo hasta la gran sublevación indígena (1920-1923), que provocó grandes disturbios y graves enfrentamientos en las provincias sureñas entre indígenas y tropas gubernamentales. En esta etapa surge el movimiento indigenista, apoyado por sectores de las clases medias, muy descontentos con el centralismo del estado, y de la aristocracia, ligada por diferentes motivos con la oligarquía. Además de la desprotección en que se encontraba la población indígena, la irrupción del indigenismo estuvo también influenciada por acontecimientos que se estaba produciendo en la escena internacional, como son las revoluciones mexicana y bolchevique. Esta situación propició la llegada de un sistema autoritario como solución para acabar con las continuas revueltas campesinas, que también podríamos llamar indias o indígenas, ya que eran estos, en su gran mayoría, quienes se dedicaban a trabajar la tierra.

Aunque el indigenismo nunca llegó a convertirse en un movimiento de masas, a finales de la década de los años 20 fue atraído por el socialismo, y su influencia contribuyó a identificar a los indios con los campesinos, es decir, con la clase trabajadora campesina, ya que los indios eran quienes ejercían esta actividad en el proceso productivo peruano. En un país donde una abrumadora mayoría de la clase trabajadora era campesina e indígena, el socialismo no podía vivir de espaldas a esta realidad y, además, esta identificación otorgó al campesinado peruano, en su mayoría indígena, como ya se ha apuntado, un gran protagonismo político y social que influiría en los acontecimientos que tendrían lugar en Perú a partir de ese momento.

Durante las décadas de los años 30 y 40 las acciones de los campesinos estuvieron ligadas, bien al Partido Aprista Peruano (PAP) o bien al Partido Comunista Peruano (PCP), que incorporaron a sus programas las reivindicaciones campesinas, lo que permitió a los campesinos aunar sus reivindicaciones con las de los obreros.

La llegada al poder de Luis Bustamante (1945-1948), apoyado por el movimiento aprista, permitió la legalización de sindicatos agrarios y comunidades campesinas, lo que facilitó también un aumento considerable de la movilización campesina, tanto en la Costa como en la Sierra, produciéndose huelgas e invasiones de tierras. Esta situación desembocaría, de nuevo, en la reinstauración de un sistema autoritario, con la llegada al gobierno del general Odría (1948-1956). Aunque al principio de su mandato las movilizaciones campesinas se redujeron, a partir de 1950 se reanudarían, con invasiones de haciendas, que supondrían en la práctica la recuperación de las tierras que anteriormente habían sido arrebatadas a los indígenas. En estas circunstancias, la influencia de la revolución cubana (1959) reforzó la presencia del marxismo dentro del movimiento campesino.

Desde principios del siglo XX se había ido forjando la idea de la necesidad de llevar a cabo una reforma agraria. El gobierno democrático de Manuel Prado (1956-1962) aprobó la elaboración de un proyecto de reforma agraria, para lo que nombró una comisión, aunque finalmente no llegaría a ponerla en marcha. El sucesor de este, Fernando Belaunde (1962-1968), que también se había comprometido a hacerlo, tampoco llegaría a ponerla en marcha, lo que produjo, nuevamente, reacciones sociales y revolucionarias del campesinado, como las guerrillas del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionario) o el ELN (Ejército de Liberación Nacional).

Finalmente, como tantas veces, ante esta situación de inestabilidad social, se produjo el retorno a un gobierno autoritario, en este caso el de Velasco Alvarado (1968-1975) que, curiosamente, llevaría a cabo el proceso de reformas sociales y económicas más importante y radical de la historia peruana, sólo comparable a la reforma agraria cubana, con la promulgación de la Ley de Reforma Agraria de 1969.

SITUACIÓN DEL CAMPESINADO PERUANO A MEDIADOS DEL SIGLO XX.

Una vez que la burguesía criolla se liberó del control político español, estableció relaciones de intercambio con los países europeos industrializados. Estas relaciones de intercambio tienen dos vertientes, por un lado, los países industrializados venden el sobrante de su producción y compran materias primas y productos agrícolas peruanos; y, de otro lado, el sector urbano peruano utiliza los excedentes en la compra de artículos de lujo para las clases altas. Esto tiene como consecuencia que mientras que el excedente de producción europeo se reinvierte en la industria, el excedente de producción agrícola peruano se utiliza en la compra de artículos de lujo, lo que impide la modernización de la agricultura peruana.

En estas circunstancias, el continuo crecimiento industrial europeo conlleva, inevitablemente, que la economía peruana no pueda responder a las exigencias de sus demandas, por lo que los europeos deciden invertir directamente en Perú para asegurarse la disposición de las materias primas que necesitan, lo que produce, entre  otras consecuencias, que los centros agrícolas de la costa, mejor situados y más productivos, sean adquiridos por sociedades europeas y utilicen las nuevas y mejores técnicas de producción europeas.

Mientras el campesinado indígena suministra productos alimenticios a las ciudades, las haciendas dedican su producción a la exportación y las comunidades comienzan a consumir productos de la industria europea. La población indígena depende cada vez más del mercado, pero no de forma colectiva, sino individual, lo que conduce a la privatización de los campos de cultivo y a que su control por parte de las autoridades sea complejo. La privatización produce que las comunidades se desarrollen de forma desigual, en función del control al que son sometidas por parte de los gobiernos comunales, formándose comunidades de clases y cooperativas.

Las haciendas también se desarrollan de forma diferente en función de las condiciones naturales y los medios de transporte que permiten la exportación, cuando estas son favorables, se tiende al monocultivo y al trabajo asalariado, como es el caso de las plantaciones en los valles de la costa, dedicadas al cultivo del algodón y de la caña de azúcar, pero cuando no lo son, como ocurre en la sierra, se mantienen las relaciones de producción coloniales, donde la baja productividad hace que las haciendas paguen a sus asalariados permitiéndoles cultivar parte de sus tierras para su subsistencia.

Además de los grupos anteriores, existe otro grupo que se dedica al cultivo de tierras, las pequeñas empresas familiares, que tampoco crean puestos de trabajo. Esta situación conlleva que se vaya formando un grupo social que no está asociado al sistema económico, que será protagonista de las reivindicaciones que se producirán en la sociedad peruana desde mediados del siglo XX.

Por otra parte, el mercado llega a alcanzar en la sociedad una posición casi universal en la regulación de sus relaciones, con las excepciones en el campo de las relaciones entre hacendados y colonos en la sierra y las relaciones de ayuda mutua en las comunidades indígenas. Sin embargo, estas relaciones no están fijadas por la oferta y la demanda, sino por el deseo del sujeto económico más fuerte, el industrial, que solamente está limitado por las expectativas de subsistencia del más débil, es decir, el campesino.

Como consecuencia de lo anterior, los productos industriales están más valorados que los agrarios, cuya productividad depende tanto del grado de tecnificación como de las condiciones naturales de la producción. Además, la industria peruana, aun siendo el sector económico más importante, no es capaz de absorber, ni tan siquiera, la mano de obra urbana.

En definitiva, el campesinado peruano se encuentra en una situación límite, en la que el sistema de intercambio que se utiliza contribuye a acentuar, aumentar y perpetuar las desigualdades sociales y económicas de los campesinos.

LEY DE REFORMA AGRARIA DE 1969. EFECTOS Y CONSECUENCIAS.

Ante esta situación del campesinado, el gobierno autoritario de Velasco Alvarado, que llegó al poder en 1968, promulgó al año siguiente la Ley de Reforma Agraria (1969), cuyo periodo más importante llegaría hasta el final de su mandato (1975), en el que se realizó el reparto de tierras a las cooperativas campesinas.

La intención última de esta Ley de Reforma Agraria era conseguir el desarrollo de toda la sociedad peruana a partir del desarrollo de las fuerzas productivas, entre las que sobresalía el campesinado por su bajo nivel de tecnificación y su baja productividad.

Los propósitos de la reforma eran, principalmente, desarrollar el campesinado como fuerza productiva; crear un nuevo grupo, el campesino medio, que consume los productos de la industria urbana; traspasar el excedente del campo para capitalizar la industria urbana; y reducir las tensiones sociales que existían en el sector agrario.

Las reformas más importantes que se adoptan son las siguientes: control del comercio exterior y de los flujos de capitales para generar capital dentro del país, nacionalización de amplios sectores de la economía y planificación del proceso económico, el traspaso de la propiedad de la tierra que no se trabaja a grupos que la trabajen, reformas de la educación para que los grupos sociales cumplan con su función en el proceso económico, reformas en el sistema de asociacionismo político para evitar enfrentamientos clasistas.

Con la transformación de las plantaciones de la costa en complejos agroindustriales, que pasan a ser propiedad de los trabajadores, se consigue capitalizar la industria urbana, ya que lo que los trabajadores pagan al Estado por la utilización de las nuevas tierras, el Estado lo entrega a los antiguos propietarios de dichas tierras, que deben invertir lo recibido en la industria urbana.

Junto a las haciendas de la sierra con un desarrollo técnico alto, se crean sociedades agrícolas de interés social, que agrupan a las comunidades campesinas con bajo nivel de desarrollo técnico que se encuentran a su alrededor, lográndose así el desarrollo de esas comunidades campesinas por medio de la participación en la antigua hacienda.

Las haciendas que mantienen relaciones de producción coloniales con alto nivel de tecnificación, pueden continuar en propiedad de su dueño, pero con la obligación de que hagan participar de la misma a sus trabajadores.

En el caso de las haciendas de este tipo con un bajo nivel de tecnificación, son traspasadas directamente a los antiguos colonos, mientras que los dueños son obligados a trasladarse al sector industrial urbano.

Sin embargo, aunque el paso del latifundio a la cooperativa favoreció a los campesinos de las cooperativas de la costa, más tecnificadas, en el caso de las cooperativas de la sierra, menos tecnificadas, los beneficios para los campesinos fueron muy limitados.

CONCLUSIONES FINALES. SITUACIÓN ACTUAL.

La Ley de Reforma Agraria de 1969 es otro claro ejemplo del intento gubernamental legislativo que emprenden los países, como es el caso que nos ocupa,  para mejorar las condiciones de vida de los estratos más desfavorecidos de la sociedad, aunque la realidad en términos económicos de coste/beneficio, en numerosas ocasiones no consigue su objetivo.

Evaluar la repercusión de la Ley de Reforma Agracia en el Perú de la actualidad, no puede realizarse sin analizar y tener en cuenta otros factores socioeconómicos, como por ejemplo, problemas endémicos y estructurales de Perú que nunca ha conseguido superar, su orografía, la renta per cápita del país, el despoblamiento e inaccesibilidad de muchas de sus regiones y la afectación por la crisis económica a nivel mundial.

En Perú existen en la actualidad más de seis mil comunidades campesinas, la mayoría de ellas en la sierra, cuya población, que supone el cuarenta por ciento de la población rural peruana, se encuentra, aún hoy, en los umbrales de la pobreza. Los problemas más importantes del campo peruano, como son el desarrollo desigual de la población y el bajo nivel de producción, continúan sin solucionarse y, además, la reforma agraria tan sólo benefició a un escaso treinta por ciento de las familias rurales, convirtiéndose el resto en trabajadores asalariados o marginales. Además, la población rural desempleada no ha podido ser absorbida por otros sectores productivos, lo que ha producido que en la actualidad exista alrededor de un cincuenta por ciento de desocupación.

En definitiva, la Ley de Reforma Agraria de 1969, que se llevó a cabo principalmente en la costa y en la sierra, no terminó con las desigualdades sociales existentes entre el campesinado peruano pero, al menos, consiguió atenuarlas; tampoco logró resolver la dependencia externa del país, pero estableció los cimientos para una economía menos dependiente, mediante el desarrollo de las fuerzas de producción y la capitalización de país. Aunque esta ley es un ejemplo de que en ocasiones los gobiernos legislan para favorecer y  mejorar las condiciones de vida de las personas a las que gobiernan, los gobernantes que llegaron al poder tras el de Velasco Alvarado no aprovecharon la beneficiosa tendencia que las reformas de esta ley habían supuesto en el campesinado peruano, beneficios que ahora, todos los peruanos añoran.
      

Bibliografía

Blum, Volkmar. «Modernización y Crisis: La economía campesina en el Sur Andino del Perú.» Instituto de Estudios Latinoamericanos - Universidad de Berlín, s.f.
Cervantes, Juan Mariátegui. Centro Virtual. Sobre la reforma agraria peruana (1969-1975). Boletín AEPE  Nº 26. Juan MARIÁTEGUI. Sobre la reforma agraria peruana (1969-1975), s.f.
Dale, Carroll, y Jean-Marc GASTELLU: Luis VALER. «Familia, comunidad campesina y unidad de producción en el Perú .» s.f.
Eguren, Fernando. «Reforma Agraria y Desarrollo Rual en el Perú.» CEPES, s.f.
Fontenoy, Carlos Fernández. «Sistema político, indigenismo y movimiento campesino en el Perú.» Universidad San Martín - Lima - Perú, s.f.
Gölte, Jürgen. «El desarrollo histórico de la situación del campesinado en el Perú.» s.f.



Licencia de Creative Commons

lunes, 16 de abril de 2018

DESCRIPCIÓN DEL LABORATORIO DE MARIE CURIE

INTRODUCCIÓN.

Antes de comenzar esta exposición es relevante señalar que Marie Curie (1867-1934), es una científica de origen polaco, nacionalizada francesa, descubridora, junto con su esposo, Pierre Curie, de dos sustancias químicas radiactivas: el polonio y el radio. Marie fue la primera mujer en recibir un Premio Nobel, siendo galardonada con el Nobel de Física en 1903, compartido con su esposo y con Becquerel, y el de Química en 1911.


EL LABORATORIO DE MARIE CURIE.

Henri Becquerel había descubierto en 1896 que el uranio emitía rayos de naturaleza desconocida. El origen desconocido de estos rayos “uránicos”, que más tarde los Curie bautizaron como radiactividad, llamó la atención del matrimonio Curie, que vieron en ellos una fuente de inspiración para sus trabajos y para profundizar en los estudios de doctorado de Marie, por lo que decidieron ponerse manos a la obra. Para ello, necesitaban un laboratorio donde Marie pudiera realizar sus experimentos. Tras hacer Pierre Curie varias gestiones con el director de la Escuela de Física, los Curie lograron que la Escuela les cediera un local, aunque no era el laboratorio que deseaban, se trataba, más bien, de un taller bastante mediocre, que difícilmente podría llegar a la categoría de laboratorio.

Como muy bien describe su hija Eve, se trataba de un taller cerrado con vidrieras, situado en la planta baja de los edificios de la Escuela de Física, era una habitación llena de trastos, rezumante de vapores, que servía a la vez de almacén y de sala de máquinas. Su disposición técnica era rudimentaria y su comodidad, nula. La instalación eléctrica del  local era deficiente y no disponía del material necesario para que Marie pudiera realizar sus investigaciones científicas. Además, el clima del local era fatal para los aparatos sensibles que debía utilizar Marie y nefasto para su salud; Marie llegó a anotar una temperatura de seis grados centígrados en el taller, muy lejos de la temperatura idónea para  trabajar, investigar y experimentar. La precaria maquinaria del taller se reducía a una cámara de ionización, un electrómetro y un cuarzo piezoeléctrico, pero fueron suficientes para Marie, que pronto descubre (1898) en ese húmedo y pequeño taller donde trabajaba, la existencia de dos sustancias presentes en el uranio y desconocidas hasta la fecha, pero con un poder de radiación muy superior al uranio. A la primera de estas sustancias, Marie la llamó “polonio”, en recuerdo de su país, y al segundo lo llamaron “radio”.

Sin embargo, el trabajo no había terminado, ahora había que hallar el peso atómico de estas nuevas sustancias radiactivas, para que estas fueran reconocidas científicamente. Tal y como describe Eve Curie, el taller donde trabajaban sus padres daba a un patio y, enfrente del mismo había una barraca de madera, un hangar abandonado, cuya techumbre de cristales estaban en estado tan lamentable, que por él se filtraba el agua de la lluvia. En el hangar no había piso, sólo una leve capa de betún que cubría el suelo y, como mobiliario, varias vetustas mesas de cocina, una pizarra y una vieja estufa de hierro con el tubo enmohecido.
El hangar era realmente incómodo, en verano parecía un invernadero, debido a su techo de vidrio, y en invierno un congelador. Por si fuera poco, cuando llovía el agua goteaba sobre las mesas de trabajo y la estufa solo calentaba cuando los Curie se situaban junto a ella. Por otro lado, la mayor parte de los tratamientos debían hacerse en el patio, al aire libre, ya que la instalación del hangar no disponía de conducciones para sacar al exterior los gases tóxicos. Los Curie trabajaron en estas condiciones durante cuatro años (1898-1902), dividiéndose el trabajo; mientras Pierre investigaba en el hangar, Marie experimentaba en el patio.

Sin embargo, la precariedad del “laboratorio” no era comparable a la curiosidad de Marie, que disfrutaba investigando y que escribiría: “A pesar de las dificultades de nuestras condiciones de trabajo, nos sentíamos felices. Nuestros días transcurrían en el laboratorio.  Cuando teníamos frío, una taza de té caliente, tomada cerca de la estufa, nos confortaba. Vivíamos en una preocupación única, como en un sueño”.

CONCLUSIÓN.

De todo lo expuesto se desprende que en los albores del siglo XX la experimentación todavía no tenía la importancia de la investigación y los laboratorios todavía eran simples talleres situados, en general, en las zonas menos dignas de las universidades. Sin embargo, para los científicos como Marie Curie cualquier lugar, por precario que fuese, era apropiado para realizar sus investigaciones, convirtiéndolo en el mejor de los laboratorios. En este sentido, es ilustrativo lo que escribe Marie: “… sin perturbar esta atmósfera de paz y de recogimiento que es la verdadera atmósfera de un laboratorio”.

Bibliografía

Curie, Eve. «La vida heróica de Marie Curie, descubridora del radio, contada por su hija Eve Curie.» En La vida heróica de Marie Curie, descubridora del radio, contada por su hija Eve Curie, de Eve Curie, Capítulos 12 y 13. Madrid: Editorial Espasa Calpe, 1960.


Licencia de Creative Commons

miércoles, 11 de abril de 2018

RELACIÓN ENTRE FILOSOFÍA Y CIENCIA


En el texto a comentar se describen algunas formas contemporáneas de entender la relación entre ciencia y filosofía para tratar el problema “mente-cerebro”. Estas formas son consecuencia de la aparición de un diálogo entre ciencia y filosofía llamado neurofilosofía, que propone que este diálogo se produzca de forma programática.



En la neurofilosofía se  pueden distinguir tres orientaciones fundamentales:

La orientación defendida por Patricia Churchland, radical y afín al programa positivista, sostiene que el único lenguaje significativo es el de la ciencia. Se trata por lo tanto de una perspectiva objetiva y empírica, en la que se pone el foco en el objeto y en la que se prescinde, por lo tanto, de los planteamientos filosóficos acerca del conocimiento, las emociones y la conducta. Sólo son objeto de conocimiento los resultados de la investigación empírica del cerebro, que sustituyen progresivamente a los anteriores.

La orientación defendida por Peter Hacker sostiene dos ámbitos distintos para la filosofía y la ciencia. Mientras que la ciencia se encarga de la investigación de la naturaleza, la filosofía se encarga del estudio de las proposiciones que tienen sentido, incluidas las proposiciones científicas. Por lo tanto, la filosofía no contribuye tanto al conocimiento como a la comprensión. Esta orientación defiende el carácter primario del lenguaje ordinario respecto de los lenguajes de la ciencia.

La orientación defendida por Georg Northoff, relacionada con el punto de vista kantiano, sostiene que el ámbito de la filosofía es el de los conceptos, es decir, la elaboración de teorías que expliquen la realidad, mientras que la ciencia se dedica a desentrañar la realidad del mundo natural. Por lo tanto, la filosofía no es un ámbito independiente de la ciencia natural, ya que las teorías filosóficas que explican la realidad están relacionadas inexorablemente con la ciencia. Las  teorías filosóficas deben traducirse en hipótesis científicas y, a su vez, la ciencia puede justificar empíricamente las teorías filosóficas.

La propuesta defendida por Patricia Churchland, de corte positivista y en la línea del Círculo de Viena y de Wittgenstein, defiende el conocimiento a priori poniendo el foco en el objeto, es decir, sólo existe conocimiento por medio de los sentidos y siempre que se pueda demostrar empíricamente.

Por otro lado, las propuestas defendidas por Hacker y Northoff presentan dos realidades diferentes, por una parte, la ciencia que se encarga del estudio de la naturaleza o la realidad y, por otra parte, la filosofía que se encarga del estudio de las proposiciones que tienen sentido (Hacker) y la elaboración de teorías (Northoff).

Uno de los descontentos del Círculo de Viena, Karl Popper, manifiesta que el conocimiento de la ciencia no es puro, ya que cualquier observación empírica está cargada de teorías. También dirá que para que una teoría sea científica debe existir un hecho singular que pueda refutarla, lo que llamará falsación. Por lo tanto, la doctrina de Popper permite la aparición de errores o fallos en la observación.

Para Thomas Kuhn, los científicos deben mantener una doctrina hasta que se pruebe su falsedad, lo que puede ocurrir con la llegada de un nuevo paradigma, es decir, al aparecer anomalías la comunidad científica entra en un periodo de crisis en el que busca nuevos paradigmas que resuelvan las anomalías que han surgido en el anterior.

Imre Lakatos intenta conciliar la visión de Popper y la teoría de las revoluciones científicas de Kuhn. El problema de la teoría de Popper es que una teoría debe explicar qué sucesos la falsean pero, sin embargo, la física de Newton no puede hacer esto. Por otra parte, respecto a la doctrina de Kuhn, las anomalías no siempre producen una crisis del paradigma, sino solamente cuando debilitan su núcleo teórico.

Paul Feyerabend defiende que los científicos no deben emplear reglas, es decir, propone que a la ciencia le vendría bien un poco de anarquismo y subjetivismo. Pero, sobre todo, Feyerabend critica la falta de conocimiento filosófico de los científicos, lo que produce que los científicos carezcan de profundidad filosófica y de libertad. En este sentido, la ciencia puede deshumanizar y la razón objetiva puede convertir a los hombres en seres deshumanizados, sin opinión propia y sin discernimiento.

En mi opinión, la relación entre ciencia y filosofía debería ser más estrecha de lo que es en la actualidad, ya que ambas actividades forman parte de la realidad humana.

Desde el punto de vista de la ciencia, esta se encarga de explicar los hechos que se producen en la naturaleza y que se pueden demostrar empíricamente, es decir, poniendo el énfasis en el objeto y prescindiendo del sujeto. Por lo tanto, esta actividad, cada vez más especializada, ha terminado por modelar una ciencia alejada del humanismo y, por lo tanto, ajena a la humanidad y al propio ser humano. 

Desde el punto de vista de la filosofía, esta ha terminado confinada en cuestiones relacionadas con la metafísica y la ética. Debido, principalmente, al carácter eminentemente empírico que ha adquirido la ciencia en los últimos años, la filosofía se ha confinado en estas cuestiones más propiamente humanas soslayando, en muchos casos, la propia realidad humana, tan necesitada de realidad como de razón. En la actualidad la ciencia necesita más que nunca de la razón humana, una razón subjetiva, independiente y libre, para así hacerse más humana y, por lo tanto, más cercana a los seres humanos. Ciencia y filosofía no pueden ignorarse, ya que ambas forman parte de la humanidad.


Licencia de Creative Commons

miércoles, 21 de marzo de 2018

LOS MUSEOS DE CIENCIA

ANÁLISIS DE LA IMAGEN DE 10 CENTROS CIENTÍFICOS.


1.- Cosmocaixa, Barcelona. Es un Centro Científico dependiente de La Caixa. El museo es dinámico y realiza exposiciones temporales sobre distintos temas, actualmente “La belleza del Universo”. La  publicidad es parte del museo (La Caixa), pero cumple perfectamente su objetivo de divulgación científica, con ofertas para todos los públicos.

2.- Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. Es un Centro Científico dependiente del CSIC. El museo realiza exposiciones temporales, itinerantes y permanentes, así como actividades educativas para toda la familia. Incluso se pueden realizar visitas guiadas desde su propia web. Su objetivo es la divulgación y la investigación científica.

3.- Deutsches Museum, Munich. Es un Centro Científico donde se puede interactuar con la ciencia. Ofrece exposiciones, colecciones y actividades para niños y adultos.

4.- Science Museum, Londres. Es un Centro Científico donde se puede interactuar con la ciencia. Está enfocado a los niños y a la familia, con eventos y exposiciones permanentes y temporales sobre diferentes temas. La web es muy atractiva y atrayente.

5.- Whipple Museum of the History of Science, Cambridge. Es también un Centro Científico en el que, además del museo, se pueden realizar actividades interactivas.

6.- Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, Valencia. Es también un Centro Científico, en el que se puede interactuar con la ciencia. Se ofrecen exposiciones temporales sobre distintos temas, así como talleres, ciclos, conferencias, concursos y actividades.

7.- Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, Madrid. Es un Centro Científico de titularidad estatal, con sedes en varias ciudades españolas. Se ofrecen exposiciones permanentes y temporales, colecciones y actividades científicas. Su objetivo es la divulgación del patrimonio y la investigación científica.

8.- Parque de las Ciencias, Granada. Es un Centro Científico de titularidad pública. Se ofrecen exposiciones permanentes y temporales, actividades, publicaciones… Me ha llamado la atención “Otros espacios expositivos”, donde se puede visitar el “Desván del  Museo”, muy apropiado para que los niños se inicien en las experiencias científicas.

9.- Museo de la Ciencia y el Cosmos, Tenerife. Es un Centro Científico de titularidad pública. Se ofrecen exposiciones permanentes y temporales, actividades, publicaciones e, incluso, cuenta con un planetario y una sala infantil llamada “Microcosmos”.

10.- Museo de la Ciencia y el Agua, Murcia. Es un Centro Científico de titularidad pública, de mi tierra. Se ofrecen talleres para familias, actividades y exposiciones temporales. Su objetivo principal es concienciar del valor del agua, tan escasa por aquí.

Conclusión: los estáticos museos del pasado son ahora museos interactivos donde se busca la divulgación científica entre los más jóvenes, con actividades, talleres y exposiciones itinerantes, todo ello con el objetivo de acercar la ciencia a toda la familia.

Bibliografía


2.- Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid.

3.- Deutsches Museum, Munich.

4.- Science Museum, Londres.


6.- Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, Valencia.

7.- Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, Madrid.

8.- Parque de las Ciencias, Granada.

9.- Museo de la Ciencia y el Cosmos, Tenerife.

10.- Museo de la Ciencia y el Agua, Murcia.



Licencia de Creative Commons



domingo, 11 de marzo de 2018

PASAJE A LA INDIA

RESUMEN DEL ARGUMENTO DE LA OBRA.



En la novela “Pasaje a la India”, Forster cuenta una de las muchas historias que pudieron ocurrir en la India durante los años veinte del siglo XX, cuando se encontraba colonizada por los ingleses.

La novela empieza con el viaje de dos mujeres inglesas, la joven Miss Adela Quested y Mrs. Moore, a la ciudad hindú de Chandrapore, donde el hijo de Mrs. Moore, Ronny, desempeña el cargo de magistrado. El motivo principal del viaje es que Miss Adela y Ronny afiancen su noviazgo con el compromiso entre ambos.

Tras un largo viaje, primero en barco y luego en tren, las dos mujeres llegan a Chandrapore, una ciudad del interior de la India, y son recibidas por Ronny. Al día siguiente visitan la ciudad y, más tarde, el club inglés, pudiendo comprobar las diferencias existentes entre ambos mundos, oriente y occidente.

Por otra parte, Aziz, un médico musulmán, es requerido esa misma noche por su jefe directo, el Mayor Callendar. Pero cuando Aziz llega, el Mayor Callendar ha tenido que salir, por lo que decide ir a rezar a la Mezquita, donde casualmente se encuentra con Mrs. Moore. Aziz se sorprende de la amabilidad con la que ella lo trata, que contrasta con el trato de los ingleses que conoce y comprende que se trata de una recién llegada. Los dos entablan una larga y profunda conversación que cambiará, al menos de momento, la opinión de Aziz sobre los ingleses. Aziz recibe del Mayor un trato mediocre y hasta ahora había dudado de que los ingleses y los hindúes pudieran llegar algún día a ser amigos de verdad, al menos mientras se mantuviera la relación colonizador-colonizado, ya que los ingleses no trataban a los hindúes como a iguales.

A lo largo de la novela se puede apreciar, en distintos momentos, la gran diferencia que existe entre la vida palaciega, elegante y fastuosa de los ingleses, y la miseria en la que viven la mayoría de los hindúes. Pero no solo eso, sino que también se puede apreciar la distinta forma de ver las cosas por parte de los hindúes, más espirituales, y de los ingleses, más pragmáticos, resultando de ello en la novela una imagen opuesta entre oriente y occidente, dos mundos realmente opuestos y muy difíciles de integrar.

A continuación, a petición de las dos recién llegadas, Mr. Turton, el gobernador de la zona, celebra una fiesta “para unir lazos entre oriente y occidente” a la que invita a los representantes de las etnias locales. En esta fiesta, las dos mujeres conocen a Mr. Fielding, el director del instituto, posiblemente, el único inglés que tiene una buena relación con los hindúes y que representa en la novela la comprensión de la cultura hindú. Durante la fiesta Mr. Fielding se compromete con Miss Adela a presentarle a algún hindú, concretamente al profesor y filósofo Godbole, quedando para tomar té en casa de Mr. Fielding. Miss Adela le pide que invite también al doctor Aziz, ya que su suegra le ha hablado muy bien de él. Mientras tanto, Mrs. Moore se queja a su hijo del trato que los ingleses dan a los hindúes, a los que tratan como si fueran seres inferiores.

El día de la reunión, el doctor Aziz conoce a Mr. Fielding y enseguida surge la amistad entre ellos. Durante la reunión, el doctor Aziz invita a todos a visitar las cuevas de Marabar, que será un acontecimiento que hará cambiar el curso del resto de la novela.

Finalmente, el doctor Aziz, con ayuda de sus amigos e incluso de Mr. Fielding, consigue poner en marcha la excursión a las cuevas de Marabar. Tras un largo camino, hacen una visita a las primeras cuevas, donde comprueban que los ecos de sus voces adquieren unos tonos realmente tenebrosos y espeluznantes. Cuando llega el momento de visitar las cuevas más altas, van únicamente Miss Adela, el doctor Aziz y el guía, que emprenden la marcha, pero cuando Miss Adela entra en una de las cuevas parece imaginar que el doctor Aziz, aunque éste no está en el interior de la cueva, la ha violado. Miss Adela sale corriendo y acusa al doctor Aziz de violación. Mientras tanto, el doctor llega a la ciudad con Mr. Fielding sin saber nada de lo que está ocurriendo y al llegar es detenido por la policía, que recibe órdenes de los ingleses. Comienza el juicio contra Aziz, pero enseguida el juicio se convierte en una lucha política entre dos mundos, entre dos civilizaciones, entre oriente y occidente, entre el pueblo colonizador y el colonizado. Los hindúes aprovechan la acusación de violación para, no sin razón, culpar a los ingleses de tratarlos como si fueran seres inferiores, mientras que estos últimos la aprovechan para justificar su superioridad sobre los hindúes, ya que han realizado un acto más propio de los animales que de los seres racionales. En estas circunstancias se celebra el juicio contra Aziz, que ahora ve a los ingleses, incluido Mr. Fielding, como enemigos, generalizando en todos ellos su ira por la falsa acusación de violación, mientras que los ingleses hacen lo propio, generalizando lo que creen ha sido un delito más propio de seres irracionales. Cuando llega el momento de su declaración, Miss Adela admite el engaño, pero el daño ya está hecho, y su acusación ha servido para sacar a la luz las grandes diferencias existentes entre estos dos mundos, oriente y occidente, que ahora resultan irreconciliables.  Durante el juicio Mrs. Moore vuelve a Inglaterra, pero muere en el viaje de vuelta, Miss Adela vuelve a Inglaterra al finalizar el juicio, Mr. Fielding se casa con la hija de Mrs. Moore, Stella, y vuelve con ella a la India a visitar a Aziz, que también se ha vuelto a casar, y ambos recuperan su amistad.

CONTEXTUALIZACIÓN HISTÓRICA DE LA OBRA.

La obra se desarrolla a principios del siglo XIX, concretamente en los años veinte, en la ciudad hindú de Chandrapore, cuando la India se encontraba colonizada por los ingleses. Era la época de los grandes imperios coloniales, del reparto del mundo, cuando Reino Unido dominaba más de treinta millones de kilómetros cuadrados repartidos en colonias por todo el planeta, principalmente en África y Asia, seguida de Francia por once millones de kilómetros cuadrados y, más lejos, por otros países europeos recién incorporados a la carrera colonial, como Bélgica, Alemania e Italia, y por los que mantenían sus imperios o sus restos, como España, Portugal y Holanda.

Pero la actividad colonizadora de los grandes imperios europeos no sólo consistió en ocupar territorios por el interés que despertaban para su actividad comercial y económica, sino que estas naciones también se repartieron zonas de influencia por todo el mundo, con el fin de preservar su hegemonía. No obstante, un territorio no era una colonia de inicio, sino cuando tenía una importancia estratégica especial para la metrópoli o cuando la consecución de los objetivos de la metrópoli corría gran peligro.

El interés de las potencias colonizadoras por sus inversiones en Asia, principalmente su extremo oriental, había ido aumentando desde finales del siglo XIX. No se trataba sólo de la adquisición de materias primas y de aumentar los mercados donde vender la producción de la industria europea, sino sobre todo de invertir los capitales disponibles. Esto motivó que, más que las grandes compañías comerciales, fueran los bancos con intereses industriales los más interesados en la expansión colonial, por lo que resultaba vital garantizarse zonas de influencia y fortalecer el imperio colonial.

El imperio inglés se había consolidado durante el siglo XIX y, más concretamente, durante sus últimos treinta años, como consecuencia de las transformaciones económicas surgidas a partir de la industrialización. Esta hegemonía europea contribuyó a que desde los propios países colonizados se tuviera la idea de que para avanzar en el progreso económico, político, militar, social,.., era necesario adoptar el sistema europeo, es decir, los países europeos se convirtieron en ejemplo a seguir, lo que se puede apreciar en las conversaciones que mantienen Aziz y sus amigos al principio de la novela en relación con los colonizadores ingleses, a los que admiraban.

Mientras, en los países colonizadores  se veía la colonización como una necesidad para expandir su desarrollo industrial por el resto del mundo, circunstancia que queda patente en la novela en la conversación que mantiene Mrs. Moore con su hijo, Ronny, que le habla a su madre, en un sentido paternalista, del papel de Inglaterra en la India.

PROBLEMÁTICA FUNDAMENTAL DE LA OBRA.

En la novela, Forster se enfrenta a la problemática del imperialismo europeo de principios del siglo XX, centrándose en el ejercido por Reino Unido en la India. Pero Forster va más allá y en su novela describe también las relaciones humanas entre los personajes que aparecen, tanto ingleses como hindúes, presentándonos dos mundos opuestos, oriente y occidente, y las dificultades de integración entre ambos mundos.

Forster nos presenta en la novela a distintos personajes, ingleses e hindúes, con actitudes y psicologías tan diferentes que acabarán por hacer imposible la convivencia.

Mrs. Moore es una señora inglesa que desconoce el trato que los ingleses dispensan a los hindúes, se sorprende al llegar a la India y se queja de ello a su hijo. Su humanidad contrasta con la de su hijo, Ronny, que está al servicio de la corona inglesa y  ve esta situación con total naturalidad y necesaria para conseguir los objetivos de los ingleses.

El doctor Aziz es el prototipo de hindú, que desconfía de los ingleses desde el principio y, aunque su amistad con Mrs. Moore y Mr. Fielding le hace recapacitar, cuando Miss Adela lo acusa de violación, su desconfianza inicial se transforma en odio a los ingleses.

Mr. Fielding encarna en la novela el nexo de unión entre ingleses e hindúes, entre oriente y occidente, pero finalmente se verá incapaz de integrar ambos mundos.

El profesor y filósofo hindú Godbole representa la visión religiosa y espiritual de los hindúes, que contrasta con la visión práctica y pragmática de los colonizadores ingleses.

En la novela aparecen claramente definidos dos mundos opuestos, oriente y occidente, representándose las distintas actitudes con las que ingleses e hindúes se enfrentan a esta situación. Forster toma partido claramente por el respeto a los hindúes, lo que se puede apreciar, por ejemplo, en las actitudes condescendientes, casi ridículas, que adoptan las estiradas damas inglesas hacia los hindúes. Sin embargo, Forster no reniega en ningún momento de los derechos ingleses sobre el gobierno de la India, opinión que, por cierto, era generalizada en la Europa de principios del siglo XX.

En definitiva, la novela de Forster no es una crítica al imperialismo, sino al trato que los ingleses dispensaban a los hindúes, lo que con el tiempo irá creando una opinión anti-inglesa entre la población hindú y será una de las causas de la salida inglesa de la India.

Bibliografía

Forster, E. M. Pasaje a la India. Madrid: Alianza Editorial, 2007.
Fuentes, J. & La Parra, E. Historia Universal del siglo XX. De la Primera Guerra Mundial al ataque a las Torres Gemelas. Madrid: Editorial Síntesis, 2007.
         Enlace: http://www.clasicofilm.com/2016/10/pasaje-la-india-1984-hd-vose.html




viernes, 2 de febrero de 2018

RELACIÓN ENTRE COLOR Y FORMA EN KANDINSKY


Desde su niñez, Wassily Kandinsky está unido a los colores y a las formas, prueba de ello, es que los recuerdos de las experiencias vividas en sus primeros años son impresiones de colores y formas.


Para Kandinsky existe una total separación entre el mundo espiritual y el material, dos mundos que son entre irreconciliables y complementarios, y desarrolla ideas a través de términos opuestos: lo espiritual es un movimiento progresivo y ascendente, mientras que lo material es un movimiento de retroceso y descendente; pero no sólo de términos, sino también de formas, y representa el progreso de la vida espiritual como un triángulo que se mueve hacia arriba y hacia adelante, mientras que la decadencia de la vida espiritual la represente con un triángulo que se mueve hacia abajo y hacia atrás.

Para Kandinsky existen dos tipos de arte: un arte estable, material, que no se transforma, y un arte abstracto, figurativo, que es susceptible de transformación y de evolución. El dominio de las formas abstractas permite al artista guiar al espectador.

En Kandinsky aparece la dualidad forma (materia) y contenido (espíritu), entre las que hay una mutua adaptación, deben adecuarse al alma humana. También aparece en Kandinsky el antagonismo materia y vida. La vida, que se relaciona con el espíritu, necesita de la materia y con ella crea las formas, y ésta necesita de aquel.  El espíritu simboliza lo positivo y la materia lo negativo.

También aparece en Kandinsky la oposición entre lo abstracto y lo real, que para él no son más que dos polos opuestos de un mismo balanceo. Mientras que el realismo tiene a suprimir lo abstracto del cuadro, la abstracción tiende a suprimir lo real.

La dualidad contenido y forma se puede entender como la oposición, pero también complementariedad, entre el elemento interno de una obra de arte y el externo.

Kandinsky divide la historia de la pintura en tres periodos: la pintura realista, la pintura naturalista y la pintura composicional. Se trata de tres periodos que evolucionan desde lo material a lo espiritual, donde el segundo periodo es una evolución desde lo material hasta lo espiritual. El periodo composicional es el de la espiritualidad, que para Kandinsky es la finalidad última de la pintura, una pintura que sólo puede ser entendida por el espectador que la mira desde dentro, desde su interior.

Kandinsky suele exponer los temas a través de dualidades. Por ejemplo, dice que el problema de la forma se puede dividir en dos partes: la forma por excelencia y la forma por extensión. Respecto al color, también propone que sea estudiado mediante dos líneas de investigación. Cada color y cada forma, como elementos individuales, deben estar subordinados a la construcción de una obra, es decir, a la composición.

Kandinsky establece estrechas correspondencias entre las líneas divergentes de las formas y de los colores en relación con los seres vivos. La unidad, el punto, se actualiza siguiendo líneas divergentes que se dividen en diferentes direcciones. Este movimiento es la causa de las diferentes formas, el movimiento del punto engendra la línea.

La relación entre el color y la forma es tan estrecha para Kandinsky que en “De lo espiritual en el arte”, llegará a decir: “La relación inevitable entre color y forma nos lleva a la observación de los efectos que tiene esta última sobre el color. La forma, aun cuando sea completamente abstracta y se reduzca a una forma geométrica, posee en sí misma su sonido interno, es un ente espiritual con propiedades identificables a ella. Un triángulo (sin que importe que sea agudo, llano o isósceles) es uno de esos entes con su propio aroma espiritual. Al relacionarse con otras formas, este aroma cambia y adquiere matices consonantes, pero, en el fondo, permanece invariable, así como el olor de la rosa nunca podrá confundirse con el de la violeta. Igual sucede con el círculo, el cuadrado y las demás formas (24). Es decir, como en el caso del color, hay una substancia subjetiva en una envoltura objetiva. La relación entre forma y color se evidencia así claramente. Un triángulo amarillo, un círculo azul, un cuadrado verde, otro triángulo verde, un círculo amarillo, un cuadrado azul, etc., son entes totalmente diferentes y que actúan de modo completamente distinto. Determinados colores son realzados por determinadas formas y mitigados por otras. En cualquier caso, los colores agudos poseerán una mayor resonancia cualitativa en formas agudas (por ejemplo, el amarillo en un triángulo). Los colores que tienden a la profundidad, son resaltados por las formas redondas (por ejemplo, el azul por un círculo). Está claro que la disonancia entre forma y color no es necesariamente disarmónica sino que, por el contrario, abre una nueva posibilidad de armonía. El número de colores y formas es infinito, así como las combinaciones y los efectos. El material es inagotable.”


Del estudio que hace Kandinsky de la relación entre color y forma nace una nueva forma de comunicación entre el artista y su obra y de ésta con el espectador que, en definitiva, es la comunicación entre el artista y el espectador. Su lenguaje pictórico abstracto comienza a interpretarse desde la relación entre color y forma. Las formas nos transmiten unos sentimientos, unas sensaciones, que adquieren diferentes interpretaciones dependiendo del color en que se pinten. Los colores cálidos y fríos se entremezclan con formas geométricas (líneas rectas, curvas, triángulos, círculos, cuadrados,…) y nos transportan a una nueva forma de sentir el arte y a una multitud de interpretaciones subjetivas, que provienen de  nuestro interior. Los abstractos cuadros de Kandinsky se interpretan mediante colores y formas, desde dentro hacia fuera.