viernes, 20 de enero de 2017

NUEVAS TENDENCIAS MIGRATORIAS Y SUS EFECTOS SOCIALES Y CULTURALES EN LOS PAÍSES DE RECEPCIÓN


INTRODUCCIÓN.

Comenzaré por hacer una breve introducción sobre los procesos migratorios mundiales que, de forma global, se están produciendo en la actualidad y que tienen su origen en las desigualdades y carencias que existen en amplias zonas de nuestro planeta.



Estas migraciones están teniendo una gran influencia en las sociedades de los países de acogida, donde se están produciendo cambios para adaptarse a la nueva situación.

En primer lugar, hay que decir que estos procesos migratorios contemporáneos no se pueden estudiar ni comprender desde procesos migratorios del pasado, ya que los condicionantes del actual mundo globalizado son nuevos, por lo que no tenemos ejemplos anteriores de los que podamos echar mano.

Se trata, por lo tanto, de un proceso migratorio nuevo, diferente a los anteriores, que está afectando en gran medida, tanto a las sociedades de los países de acogida, como a las de los países de procedencia. La gravedad de las situaciones que se pueden producir en un futuro hace necesario profundizar en el análisis de estos procesos migratorios para poder tomar medidas y evitar problemas que ya se están empezando a producir.

A partir de los datos de que disponemos y de las experiencias, pocas pero ilustrativas, se han elaborado doce tesis que nos ayudarán a comprender los procesos migratorios actuales y poder evitar así los problemas que se avecinan.

LAS DOCE TESIS SOBRE INMIGRACIÓN Y EXCLUSIÓN SOCIAL.

1.- Estamos ante un proceso migratorio de grandes dimensiones, en el que están involucradas multitud de personas, que se produce de forma muy rápida, es decir, estamos ante un proceso extenso, por el número de personas implicadas, e intenso, por la rapidez e intensidad con que se produce.
Además, en la mayoría de las ocasiones se produce de forma descontrolada y tiene grandes efectos sobre las sociedades de acogida y de procedencia. Otra característica de este proceso migratorio es su internacionalidad, aunque también existen movimientos migratorios interiores, pero de menor impacto.
Es importante reseñar que si las tasas actuales de inmigración continúan a este ritmo, producirán en pocos años la saturación de las sociedades de acogida.

2.- Aunque las actuales migraciones tienen su origen en problemas económicos y sociales, sin embargo, no responden a lógicas laborales establecidas, sino a dos factores, uno de expulsión del país de procedencia  y otro de atracción del país de acogida. Es decir, por una parte los inmigrantes se ven forzados a emigrar de sus países de origen por la mala situación económica y social que están sufriendo, y por otra parte ven los países de acogida con la esperanza de que en ellos podrán empezar una nueva vida en un país en el que presumen que tendrán mayores posibilidades de trabajo y de vida.
Por lo tanto, la dinámica de los procesos migratorios actuales va más allá de las demandas laborales que existen en los países de acogida, no pudiendo explicarse desde el mercado laboral, por lo que la adopción de medidas de índole laboral en los países de acogida no mejoraría la situación.

3.- Tenemos que tener en cuenta que la mayor parte de las experiencias migratorias actuales se están produciendo de forma muy rápida, por lo que en la mayoría de los casos no existen contratos laborales previos, es decir, se están produciendo sin respetar los cauces legales establecidos.
La consecuencia es que la inmigración ilegal está adquiriendo gran importancia, y si no cambian las circunstancias económicas, estos procesos migratorios continuarán produciéndose e intensificándose de forma descontrolada.
Además, cuando estas situaciones se producen en las zonas fronterizas entre los países de acogida y de procedencia, son un factor muy poderoso, que aumenta a medida que aumentan las desigualdades entre ambas sociedades.

4.- El aumento de estos procesos migratorios, especialmente cuando se trata de inmigración ilegal, está produciendo procesos de exclusión social de los inmigrantes en los países de acogida, es decir, la saturación de la oferta en los empleos que habitualmente realizan los inmigrantes está produciendo el aumento del paro entre los inmigrantes, lo que inevitablemente provoca la aparición y el aumento de la economía sumergida.
Además, la continua llegada de inmigrantes en condiciones de necesidad está produciendo la saturación de los servicios sociales del país de acogida, que debe ser cubierta ampliando los presupuestos en políticas sociales.

5.- El aumento de los trabajos que se realizan de forma irregular, en el que los trabajadores inmigrantes están dispuestos a trabajar a cualquier precio, está produciendo, por un lado una mayor precariedad laboral, y por otro lado que determinadas actividades económicas se realicen con menores costes laborales.

6.- Estos efectos están dando lugar a una sociedad más dividida, en la que aparece un nuevo tipo de ciudadano, el inmigrante, situado en la parte baja de la sociedad y expuesto a procesos de exclusión social por parte de los ciudadanos de la sociedad de acogida.

Las sociedades de acogida están sufriendo un proceso de transformación que está modificando los mercados, la estratificación de la sociedad y el propio concepto de ciudadanía y, además, la precariedad y la irregularidad laboral están dando lugar a procesos de exclusión social y marginación de los inmigrantes.

7.- Todos estos factores de los procesos migratorios están produciendo también efectos sobre la política del país de acogida, ya que en estas sociedades se está reavivando el rechazo de los inmigrantes y están empezando a producirse casos de xenofobia y racismo, lo que está siendo aprovechado por ciertas ideologías políticas para ganarse adeptos entre los descontentos con la política migratoria. Los partidos políticos racistas y xenófobos están encontrando, y en algunos casos aprovechando muy bien, esta situación de descontento.

8.- Otra característica de los procesos migratorios actuales con relación a los pasados es que los inmigrantes no están interesados, ni quieren, integrarse plenamente en la sociedad de acogida. Esto se debe por una parte a que los países de origen de los inmigrantes son diferentes, y por otra parte a que los que llegan no tienen voluntad de integrarse en la sociedad occidental de acogida. La inmigración trasatlántica del siglo XIX y principios del XX tenía como uno de sus objetivos conseguir una nueva ciudadanía, pero en la actualidad ya no es así.

9.- Los actuales problemas de integración de los inmigrantes deben considerarse, por un lado como un proceso incompleto y por otro lado como algo que tiene problemas añadidos como los conflictos étnico-culturales, que van en aumento.
Además, los atentados terroristas islamistas, lugar de origen de muchos inmigrantes, están produciendo la desconfianza en la sociedad de acogida.

10.- Otro factor a tener en cuenta es el aumento de los delitos y encarcelamientos de inmigrantes  en los países de acogida, lo que, independientemente de la honradez de muchos de ellos, está creando en la sociedad de acogida una imagen muy crítica del inmigrante, que no ayuda en nada a la convivencia.
Estamos por lo tanto ante una situación muy compleja y que ha llegado a ser un gran problema para las sociedades de acogida.

11.- En esta situación, las previsiones dicen que tendrá lugar un aumento de los flujos migratorios de los países pobres a los ricos y que si no se ajustan los procesos migratorios a las demandas laborales de los países de acogida tendremos mayores problemas en forma de xenofobia y racismo, saturación en los sistemas de asistencia social, aumento de la economía sumergida,...

12.- Por lo tanto, es muy importante comprender los actuales procesos migratorios como una cuestión global que nos concierne a todos.
Se hace necesario llevar a cabo políticas globales encaminadas a lograr un crecimiento económico globalizado que nos permita a todos compartir y convivir mejor en nuestro planeta.

CONCLUSIÓN.

Como conclusión, podríamos decir que las complejas características de los procesos migratorios que estamos viviendo en la actualidad (gran extensión e intensidad, factores de expulsión y atracción, aumento de la inmigración ilegal y de la exclusión social, mayor precariedad laboral, aumento del rechazo y de los movimientos xenófobos y racistas, la nula voluntad de integración, aumento de la delincuencia,…) provocarán en poco tiempo grandes problemas a las sociedades de acogida y estos problemas no se pueden combatir con políticas parciales, sino que, por tratarse de problemas globales, tienen que combatirse con políticas y actuaciones globales.

La cuestión es muy compleja, pero lo que es seguro es que no se soluciona levantando un muro o una valla, sino que es necesario llevar a cabo medidas, tanto en los países de procedencia como en los de acogida.

Por un lado, en los países de procedencia hay mucho por hacer, hay que levantar esos países para que sus ciudadanos no tengan que salir de ellos por obligación, para buscar trabajo o para buscar una vida mejor. Para ello, los gobiernos occidentales deberían ponerse de acuerdo para fomentar y facilitar la creación de empresas y, por lo tanto, de trabajo en los países de procedencia.

Por otro lado, sería conveniente ajustar las demandas de empleo de los países de acogida a los inmigrantes que llegan, con la intención de que todos tuvieran trabajo, lo que evitaría que se fomentasen las situaciones de exclusión social.

Por último, hay un gran trabajo por hacer a nivel educativo en ambas sociedades, para enseñarles a querer y a respetar las diferencias entre culturas.



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