sábado, 23 de febrero de 2019

ANÁLISIS DE LAS ESTRATEGIAS DE MARKETING DE UN MUSEO



MUSEO DEL PRADO (MADRID)
Para realizar esta actividad, he analizado la Web del Museo del Prado, encontrando que se han utilizado las siguientes estrategias de marketing (https://www.museodelprado.es/):



Diseño: El diseño de la Web del Museo del Prado se ha realizado teniendo en cuenta que debe estar dirigida a distintos públicos (estudiantes, profesores, investigadores, público en general…). Por ello, sus creadores han intentado, y han conseguido, hacer una Web intuitiva y agradable a la vista en la que es muy fácil encontrar lo que se busca.

Imagen: Pero ese diseño sencillo e intuitivo no está reñido con la calidad. En la portada, además de adivinar lo sencillo que será navegar por ella, se aprecia desde el primer momento la calidad de lo que nos vamos a encontrar en el interior del museo. Para ello, se han digitalizado a gran resolución algunas imágenes de las pinturas expuestas en el museo y se han insertado en el fondo de la portada. Es lo más parecido a estar viendo el cuadro real en el museo. La calidad de estas imágenes impresiona.

Difusión: Para difundir el museo en la Web se propone realizar diferentes actividades (exposiciones, conciertos, obras de teatro, Festival Internacional de Danza, espectáculos musicales, visitas guiadas al Casón del Buen Retiro, visitas guiadas para profundizar en ciertas obras y sus autores…).
Me ha llamado la atención la campaña de micro-mecenazgo, por la que el museo ha conseguido adquirir el “Retrato de niña con paloma”, de Simon Vouet, por valor de 200.000€, habiendo participado un total de 6.456 donantes, una forma de ampliar las obras del museo haciendo participar a los usuarios. En la visita virtual al museo, https://www.museodelprado.es/visita-el-museo, que merece la pena ver, me ha llamado la atención una frase muy sugerente: “la gente va al museo a buscar ángeles”.
Por otro lado, el museo da mucha importancia a las redes sociales, estando presente en la actualidad en las redes más conocidas y que tanta visibilidad están dando al museo entre los más jóvenes (Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, YouTube, Spotify…).

Promoción: Para promocionar el museo, además de la visita a las colecciones de artistas destacados (Durero, Goya, Rafael, Rembrandt, Ribera, Rubens, Tiziano, Velázquez…), la Web del museo propone diferentes actividades para investigadores, profesores y estudiantes (conferencias, congresos, encuentros…).

Adaptación a contenidos: Para adaptar los contenidos a los nuevos tiempos, desde la Web del museo se pueden ver videos, escuchar audios e interactuar con exposiciones interactivas de determinados cuadros, en las que el usuario puede moverse por los mismos al tiempo que recoge información sobre ellos y sus autores.


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COMENTARIO JOAQUÍN COSTA: OLIGARQUÍA Y CACIQUISMO COMO FORMA DE GOBIERNO EN ESPAÑA


INTRODUCCIÓN Y CONTEXTUALIZACIÓN.

Tras el tempestuoso “sexenio revolucionario” (1868-1874) y el estrepitoso fracaso de la Primera República, se produce la restauración de la monarquía en España en la persona de Alfonso XII. Una restauración liderada por el político, historiador y escritor Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897) que da comienzo a un periodo de relativa estabilidad política e institucional, sobre todo comparada con el tumultuoso periodo anterior, con un sistema de gobierno auspiciado por el propio Cánovas del Castillo que se conoce como sistema “canovista” o de la Restauración (1875-1923).



Cánovas del Castillo estaba seguro de la existencia de una esencia de la nación española y que esa constitución “histórica” que existía de facto debía ser reflejada en una constitución escrita. Para poner en marcha el nuevo sistema, Cánovas tuvo la habilidad de dotar a España de un nuevo rey, Alfonso XII, que no había participado en movimientos políticos de ningún tipo; de un nuevo marco jurídico, que sería la Constitución de 1876; y de un nuevo sistema de gobierno, el bipartidismo, asentado en dos grandes partidos, el conservador de Cánovas y el liberal de Sagasta.

Sin embargo, a pesar de conseguir una estabilidad política e institucional y mantener cierto orden, el sistema “canovista” no fue capaz de integrar a las fuerzas políticas emergentes: el socialismo, el anarquismo y el regionalismo, y dejó fuera del nuevo sistema de gobierno a los carlistas, los republicanos y los movimientos obreros.

Además, el sistema “canovista” tampoco pudo acabar con varios problemas que ya comenzaban a convertirse en endémicos, como la decadencia internacional de España, la reforma agraria, el movimiento obrero, el caciquismo o el fraude electoral, problemas que llegaron a convertirse en característicos de esta etapa.

Uno de los mayores críticos con este sistema fue Joaquín Costa y Martínez (1846-1911), un político, historiador y escritor, y principal teórico del regeneracionismo, movimiento que luchó contra el caciquismo característico del sistema político de la Restauración. Sus críticas hacia el régimen oligárquico de la Restauración, al que culpaba del atraso nacional, expresaban la frustración de las clases medias españolas ante la pobreza del país y su incapacidad para dotarse de un sistema político moderno.
En 1901 publica “Oligarquía y caciquismo como la forma actual de gobierno en España: urgencia y modo de cambiarla”, una obra en la que critica la forma de gobierno y el sistema del “turnismo” que, apoyado en la oligarquía y en el caciquismo, se venía poniendo en práctica desde el comienzo de la Restauración para acceder al gobierno.

RESUMEN DEL EPÍGRAFE “NO HAY PARLAMENTO NI PARTIDOS; HAY SÓLO OLIGARQUÍAS: VENTAJAS DE CONSIDERARLO ASÍ”.

En este epígrafe Joaquín Costa reflexiona sobre la inexistencia de parlamento y partidos. Los partidos ya no son lo que eran, habiendo sido sustituidos por oligarquías. Para Costa, los partidos “no son sino facciones, banderías o parcialidades de carácter marcadamente personal, caricaturas de partidos formadas mecánicamente”. Los partidos, según Costa, han quedado reducidos a “meras agrupaciones inorgánicas, sin espíritu, sin programa, sin eso que les daba semblante de cosa moderna y europea”.

Costa recurre a Aristóteles que decía que la oligarquía es la desviación o degeneración del gobierno de la Aristocracia y que no tiene otro fin que el interés personal de la minoría gobernante para identificarlo con el sistema de gobierno de España.

Por lo tanto, la forma de gobierno de España no es la misma que la de Europa y en este asunto España también tiene un gran atraso, como en ciencia, en cultura, en industria…
Concluye Costa que la forma de gobierno de España “no es un régimen parlamentario viciado por corruptelas y abusos, sino que en realidad se trata de un régimen oligárquico servido por instituciones aparentemente parlamentarias”. El régimen parlamentario no es la regla y su excepción los vicios y las corruptelas, sino al contrario.

RESUMEN DEL EPÍGRAFE “ELEMENTOS COMPONENTES DE NUESTRO RÉGIMEN OLIGÁRQUICO: NO FORMAN UNA CLASE DIRECTORA”.

En este epígrafe Joaquín Costa reflexiona sobre los elementos que conforman el régimen oligárquico instaurado en España durante la Restauración. Estos componentes son los oligarcas, que son los notables de cada bando y que suelen residir en el centro; los caciques, que están diseminados por todo el territorio español; y el gobernador civil, que sirve de órgano de comunicación y de instrumento a los oligarcas y a los caciques.

Según Costa, los oligarcas y los caciques, que se encuentran distribuidos en los partidos, constituyen la clase gobernante, pero en realidad no lo son, ya que esta clase directora se encuentra por debajo de los partidos, cuando debería estar por encima. La clase directora no gobierna para la nación, sino para sí misma y ni siquiera participa de los deberes que ella misma impone al resto de la nación. En este sentido, Costa pone el ejemplo de la guerra de Cuba, a la que solamente fueron los hijos de las familias de las clases populares, a las que, por cierto, la clase directora no les permite votar.

Además, Costa se queja de que las clases gobernantes son las que “falsifican el sufragio y corrompen el sistema, abusando de su posición, riqueza, autoridad y poder”, estando más preocupadas de su propio interés y beneficio que en los de la nación.

CONCLUSIÓN Y REFLEXIÓN.

El periodo de la Restauración fue una etapa de cierta estabilidad institucional y política que se produjo tras el tumultuoso sexenio revolucionario.

Sin embargo, el sistema político instaurado en la Restauración, el sistema “canovista”, estaba viciado desde sus raíces, por lo que esta cierta estabilidad institucional y política, que se mantuvo durante cuarenta y ocho años, fue, en realidad, más ficticia que real. Cánovas del Castillo ideó un sistema político que logró la estabilidad a costa de dejar fuera del gobierno a los carlistas, los republicanos, los movimientos obreros y los movimientos nacionalistas. El sistema “canovista”, que estaba basado en la Monarquía, en las Cortes y en la Constitución de 1876, fue en realidad un sistema fraudulento y corrupto que se convirtió en el gobierno de una oligarquía que ponía sus intereses por delante de los de la nación. Una oligarquía que contaba con la colaboración de los caciques en los ámbitos locales y con los gobernadores civiles en las provincias.

La crítica de Costa en los epígrafes anteriores está dirigida a la inexistencia de parlamento y de partidos, que en realidad estaban dirigidos por la oligarquía, y a la clase gobernante, formada por los oligarcas, los caciques y los gobernadores civiles.

En relación con la inexistencia de partidos y, por lo tanto, de partidos, Costa denuncia que los partidos han sido sustituidos por las oligarquías y, por lo tanto, han adquirido un carácter personal. Los partidos ya no tienen un programa que cumplir, sino que se deben únicamente a los intereses de la oligarquía. Por lo tanto, en realidad tampoco existe un parlamento, sino que los intereses de la oligarquía han suplantado las políticas que debería ejercer el parlamento. Todo esto redunda en el atraso de España con respecto a otros países europeos que tienen un sistema de gobierno más moderno.

En relación con los elementos que componen el régimen oligárquico (oligarcas, caciques y gobernadores civiles), Costa denuncia que estos elementos participan, con la connivencia del monarca, del fraude electoral. El turnismo consiste en la alternancia pacífica en el poder de los dos partidos burgueses, que se conseguía mediante presiones al electorado o, directamente, cambiando los resultados si estos no eran los esperados.

Aunque el régimen de la Restauración consiguió una cierta estabilidad institucional y política muy prolongada, el fraude que se cometía por parte de las clases más poderosas, desplazando del gobierno a gran parte de la población mediante el turnismo, fue minando un sistema que nació como excepción y se convirtió en la regla.

Bibliografía

Costa y Martínez, Joaquín. «Oligarquía y caciquismo como la forma actual de gobierno en España: urgencia y modo de cambiarla.» 4-7. Ubeda: Asoc. Cultural Ubetense, 2012.



LA GUERRA DE MARRUECOS Y SUS CONSECUENCIAS PARA ESPAÑA


INTRODUCCIÓN Y CONTEXTUALIZACIÓN.

Aunque la presencia española en el norte de África se remonta a finales del siglo XV con la conquista de Melilla en 1497 por parte de los Reyes Católicos, la realidad es que, desde aquella fecha tan lejana, la presencia militar, la atención de las autoridades y el interés de la sociedad hacia esta zona habían estado llenos de altibajos, si exceptuamos la primera guerra de Marruecos (1859-1860) durante el reinado de Isabel II, una guerra que, por cierto, contó con gran apoyo social, al contrario que la que vamos a analizar.


Sin embargo, el desastre de 1898, que supuso la pérdida de las últimas colonias y del prestigio de España a nivel internacional, así como otras cuestiones que ahora analizaremos, producirían que a principios del siglo XX España volviera su mirada y su atención hacia Marruecos.

Es en estos momentos, a principios del siglo XX, cuando se lleva a cabo el reparto de África entre distintos países colonizadores europeos. En el caso de Marruecos, Francia comenzaba a realizar una penetración pacífica y, para evitar las suspicacias de Gran Bretaña, propuso a España en 1902 el reparto de Marruecos, en el que a España le correspondía la mayor parte norte marroquí, que España no aceptó. En 1904 se firma, con el respaldo de Gran Bretaña, el Tratado franco-español en el que Francia es mucho menos generosa con España. Más tarde, en la Conferencia de Algeciras en 1906, se reparte el territorio en dos zonas de influencia, una española y otra francesa. Finalmente, en 1912 se establece un Protectorado franco-español en el que a España le corresponden escasamente 21.000 kilómetros cuadrados, a ambos lados del Estrecho y un flanco sur por encima de la línea de Fez, de un total de 340.000.

LAS CONSECUENCIAS DE LA GUERRA DE MARRUECOS.

La política colonial española respecto a Marruecos tenía la intención principal de recuperar el prestigio internacional perdido tras el desastre de 1898 y durante los primeros años se consiguió mantener la paz y un gasto militar reducido.

Sin embargo, las cosas cambiarían tras el desastre del Barranco del Lobo (1909), que inauguraría la segunda guerra de Marruecos (1909-1927), y que obligaría a España a incrementar drásticamente el presupuesto militar, lo que unido a las muertes de soldados españoles haría que la acción militar en Marruecos resultase cada vez más impopular entre la sociedad y desestabilizadora para la política peninsular, cuya situación se volvió especialmente crítica tras los disturbios políticos y sociales que tuvieron lugar a partir de 1917.

En este sentido, la guerra de Marruecos tendría grandes consecuencias para España, tanto a nivel interior como exterior, y en los acontecimientos históricos posteriores:

Una de las consecuencias sería la pérdida de popularidad de Alfonso XIII, gran defensor de la colonización marroquí y cuyo papel en el desastre de Annual (1921) deterioró enormemente su imagen ante la sociedad y en los debates parlamentarios.

El problema de Marruecos también contribuyó a deteriorar la relación entre los partidos y, como consecuencia, la inestabilidad del régimen, debido a la crispación que creaba su debate parlamentario, especialmente a partir del desastre de Annual.

Las diferencias en el ejército, dividido en dos corrientes, los junteros, que defendían la escala cerrada, y los africanistas, que defendían el ascenso por méritos, incrementaron cuando el gobierno de Canalejas aprobó en 1911 el ascenso por méritos y la derrota de Annual no hizo sino aumentar las diferencias entre ambos grupos.

Las consecuencias de la guerra también fueron nefastas para la economía. Tras el final de la primera guerra mundial, que había dado un respiro a la economía, quedó patente que la colonización marroquí absorbía cada vez más recursos, unos recursos muy escasos, por lo que el único beneficio era mantener cierto prestigio internacional.

Desde el desastre de 1898 la opinión pública era totalmente contraria a las aventuras coloniales, por lo que la Semana Trágica (1909) y el desastre de Annual (1921) hicieron que Marruecos se convirtiese en detonante de otras reivindicaciones políticas y sociales.
En relación con la repercusión internacional del conflicto, la dubitativa, desorientada y, muchas veces, equivocada política colonial española, desembocó en la opinión generalizada en el resto de países europeos de que España ya no era la potencia que fue.

CONCLUSIÓN Y REFLEXIÓN.

La guerra de Marruecos deterioró la imagen del monarca, aumentó las diferencias en el ejército y las desavenencias entre los partidos políticos, complicó aún más la situación económica y social del país, perjudicó la imagen de España en el exterior y, sobre todo, contribuyó a aumentar la distancia entre el régimen de la Restauración y la sociedad. Todo ello contribuiría a un clima regeneracionista que no se concretó, pero que sería causa directa del golpe de Primo de Rivera (1923) y, aunque más lejana, de la sublevación de julio de 1936 que dio lugar a la guerra civil española (1936-1939).

Bibliografía

Caballero Domínguez, Margarita. «La cuestión marroquí y su corolario de Annual como causa y consecuencia de la crisis del sistema restauracionista.» 219-242. Universidad Valladolid, 1997.
La Porte, Pablo. «Marruecos y la crisis de la Restauración 1917-1923.» Ayer, 2006: nº 63.



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COMENTARIO DE TEXTO HISTÓRICO: "LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ"



CONTEXTUALIZACIÓN HISTÓRICA DEL TEXTO.

Antes de comenzar este comentario es relevante señalar la importancia de este texto, por tratarse de la primera constitución española y la tercera del mundo, tras la norteamericana (1787) y la francesa (1791).


El contexto en el que se desarrolló y se puso en marcha la Constitución de Cádiz de 1812 fue de un país en guerra contra las tropas francesas. Tras la revuelta que se produjo entre los días 17 y 18 de marzo de 1808 en Aranjuez contra el ministro Godoy, el 19 de marzo Carlos IV se ve obligado a renunciar al trono y abdicar en favor de su hijo Fernando VII. Sin embargo, la posterior represión francesa y su intención de trasladar a la familia real a Francia desembocó en el levantamiento del pueblo madrileño, que se produjo el 2 de mayo de ese mismo año y que se extendió rápidamente por todo el país.

Para organizar la lucha armada contra las tropas francesas se pusieron en marcha Juntas Provinciales, que pronto dieron lugar a una Junta Suprema Central con el fin de coordinar a dichas Juntas Provinciales, que fue cambiando su lugar de reunión, de norte a sur, en función de la marcha de la guerra, hasta llegar a Cádiz.

En esta Junta Suprema Central se debatió desde el principio la posibilidad de convocar Cortes, aunque las diferencias sobre su convocatoria y también sobre las reformas a llevar a cabo harán que la convocatoria de las Cortes se dilate en el tiempo, dando prioridad a las exigencias que la guerra iba requiriendo.

Finalmente, se convocaron Cortes en Cádiz el 24 de septiembre de 1810 promulgándose un Decreto de Cortes de gran importancia para nuestra historia, que puso en marcha el proceso constituyente y que dará lugar a la Constitución de 1812.

Hay que tener en cuenta que, aunque la intención constituyente y reformista era generalizada entre la mayoría de los actores políticos, la realidad es que las Cortes que surgieron no resultaron ser homogéneas, sino todo lo contrario, existiendo dos grandes corrientes: los conservadores, cercanos al absolutismo y que representaban la tradición, y los liberales, que representaban el reformismo y la ruptura con el Antiguo Régimen.

Tras año y medio de trabajos de la Comisión creada al efecto y en un clima de guerra contra los invasores franceses, el 19 de marzo de 1812, coincidiendo con el aniversario de la llegada al trono de Fernando VII (1808), se promulgó la Constitución de 1812, probablemente uno de los textos más importantes de nuestra historia, que liquidó, al menos momentáneamente, el Antiguo Régimen y que dio comienzo a nuestra historia contemporánea.

COMENTARIO CRÍTICO: RUPTURA CON EL ANTIGUO RÉGIMEN.
A continuación, se comentan algunas ideas que aparecen el articulado de la Constitución de 1812, que suponen y evidencian la ruptura con el Antiguo Régimen:

SOBERANÍA NACIONAL: La soberanía nacional pasa del monarca a la nación española, representada por las Cortes generales. Los diputados, que representan a todos los españoles, es decir, a la nación española, se reúnen en las Cortes que, por lo tanto, representan la soberanía nacional y que a partir de este momento serán los encargados de aprobar las leyes por las que se rija y gobierne la nación española.

Se trata de un punto de inflexión respecto a lo anterior, ya que el principal pilar del Antiguo Régimen es el monarca, en el que hasta ahora recaía la soberanía nacional.

Esta idea de soberanía nacional aparece desarrollada, principalmente, en los artículos 2º y 3º de la Constitución, del siguiente tenor:
Art. 2. La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona.
Art. 3. La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales.
Además, la representación de la nación recaerá ahora en las Cortes, de acuerdo con el tenor del artículo 27º:
Art. 27. Las Cortes son la reunión de todos los Diputados que representan la Nación, nombrados por los ciudadanos en la forma que se dirá.

SEPARACIÓN DE PODERES: La separación de poderes es uno de los pilares del Nuevo Régimen, que ya aparecía en las dos constituciones anteriores (Francia y Estados Unidos). Los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) ya no aparecen reunidos en una sola persona, sino separados en tres instituciones diferentes para un mejor equilibrio y control del nuevo sistema.

Esta idea de división de poderes aparece desarrollada, principalmente, en los artículos 15º, 16º y 17º de la Constitución, del siguiente tenor:
Art. 15. La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey.
Art. 16. La potestad de hacer ejecutar las leyes reside en el Rey.
Art. 17. La potestad de aplicar las leyes en las causas civiles y criminales reside en los Tribunales establecidos por la ley.

Aunque, como se ve, el monarca sigue teniendo ciertas potestades, la realidad es que sus funciones pasan a ser más sancionadoras que ejecutoras, como dice el artículo 14º: Art. 14. El Gobierno de la Nación española es una Monarquía moderada hereditaria.

AMPLIACIÓN DE DERECHOS Y LIBERTADES: La ampliación de los derechos y libertades de los ciudadanos españoles aparece desarrollada, entre otros, en el artículo 4º de la Constitución, que supone toda una declaración de intenciones y que se desarrolla más adelante en otros artículos, del siguiente tenor:
Art. 4. La Nación está obligada a conservar y proteger por leyes sabias y justas la libertad civil, la propiedad y los demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen.
Esta ampliación de derechos y libertades (libertad, propiedad…) contiene en sí misma la idea de la desaparición del sistema estamental. Todos españoles tendrán en esta Constitución, por primera vez, los mismos derechos y obligaciones.

IGUALDAD DE TODOS LOS ESPAÑOLES: La igualdad de todos los españoles supone en la práctica la abolición del anterior sistema estamental de privilegios, dando por liquidado, por ejemplo, el sistema jurisdiccional de señoríos.

Esta idea de igualdad de todos los españoles aparece desarrollada, entre otros, en los artículos 7º, 8º y 9º de la Constitución, del siguiente tenor:
Art. 7. Todo español está obligado a ser fiel a la Constitución, obedecer las leyes y respetar las autoridades establecidas.
Art. 8. También está obligado todo español, sin distinción alguna, a contribuir en proporción de sus haberes para los gastos del Estado.
Art. 9. Está asimismo obligado todo español a defender la Patria con las armas cuando sea llamado por la ley.

LIBERTAD ECONÓMICA Y DE IMPRENTA: Por último, entre las facultades de las Cortes aparecen en el artículo 131º la promoción y fomento de toda especie de industria y la protección de la libertad de imprenta.

Ambas cuestiones son importantísimas y suponen un cambio drástico en relación con la situación anterior, la primera por mostrar el cambio de la economía agraria, típica del Antiguo Régimen, a la economía industrial y a su liberalización; la segunda por promover la libertad de imprenta, que hasta ahora estaba controlada por el gobierno.

Estas ideas aparecen desarrolladas en el mencionado artículo 131º de la Constitución, en sus cláusulas 21ª y 24ª, del siguiente tenor:
Vigésimo primera. Promover y fomentar toda especie de industria, y remover los obstáculos que la entorpezcan.
Vigésimo cuarta. Proteger la libertad política de la imprenta.

CONCLUSIÓN.
La elaboración de la Constitución de Cádiz fue un gran logro para los Diputados de aquellas primeras Cortes españolas. Hay que mencionar en este punto las dificultades que suponía desplazarse hasta el lugar en el que se celebraban las reuniones de la Junta en un país que se encontraba en guerra y en el que utilizar los caminos constituía un peligro real para la integridad física, no solo por el estado de dichos caminos, sino también por la existencia en los mismos de bandoleros, contrabandistas y forajidos, por no hablar del ejército francés.

Sin embargo, el alcance y aceptación de la Constitución no fue el esperado por aquellos Diputados que, incluso, habían puesto en peligro su vida para que viera la luz. Los motivos de ello pueden ser varios: por una parte, es posible que esta Constitución contuviera ideas para las que los ciudadanos españoles todavía no estaban preparados; y también es posible que el momento de su redacción y aprobación, en plena guerra, no fuera el más oportuno; pero, sobre todo, es posible que la desconfianza en el nuevo sistema político se debiera a que gran parte de la población española no había participado ni había estado representada en las Cortes constituyentes. De hecho, aunque en las Cortes de Cádiz estaban representados los principales estamentos de la época: clero, nobleza, ejército y pueblo llano, este último estaba representado en su gran mayoría por la burguesía y el funcionariado, quedando prácticamente sin representación el campesinado y el artesanado, que suponían en esta época una gran parte de la población española.

Los acontecimientos que se produjeron al acabar la guerra, con el punto de partida del “Manifiesto de los Persas”, pusieron de relieve que esta Constitución, lamentablemente, no contaba con el apoyo, o al menos con la confianza, de gran parte de la población española, lo que provocaría la vuelta del absolutismo de la mano de Fernando VII.

Todas estas consideraciones condujeron a que la Constitución de Cádiz de 1812, posiblemente el texto constitucional más importante de nuestra historia por lo que suponía, ruptura con el Antiguo Régimen y comienzo de nuestra historia contemporánea, en la práctica, sólo llegó a estar vigente desde su promulgación hasta el final de la guerra (1812-1814) y durante el llamado trienio liberal (1820-1823).

Bibliografía

Astarloa Villena, Francisco. «La Constitución de 1812.» En Cuadernos de la Facultad de Derecho, de Francisco Astarloa Villena, Pág. 19-46. Palma de Mallorca: Facultad de Derecho, 1991.



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domingo, 3 de junio de 2018

LA CIENCIA EN EL PÚBLICO: “VIAJE ALREDEDOR DE LA LUNA”.


INTRODUCCIÓN.

Antes de comenzar esta exposición es relevante señalar que Julio Verne (1828-1905), es un escritor francés, considerado el fundador de la moderna literatura de ciencia ficción. Verne tuvo imaginación para predecir en sus relatos fantásticos, con gran precisión, los inventos que surgirían años más tarde como consecuencia de los avances técnicos y tecnológicos que tuvieron lugar a finales del siglo XIX y principios del XX, como es el caso de los submarinos, las naves espaciales, los viajes al espacio, la llegada a la Luna…



En 1863 publicó “Cinco semanas en globo”, su primera obra, con la que consiguió un gran éxito, que le hizo continuar escribiendo novelas de aventuras y de fantasía.

Aprovechando sus conocimientos geográficos, que adquirió en los numerosos viajes que realizó por Europa, África y América, así como su entusiasmo por la revolución tecnológica e industrial, Verne se convirtió en un especialista de los relatos, de corte científico, de viajes y aventuras. Su dominio de la tensión dramática le permitió combinar en sus relatos situaciones extravagantes con una prosa ligera y muy amena.

En 1864 publicó “Viaje al centro de la Tierra”, su segunda novela, para lo que estuvo investigando y estudiando concienzudamente sobre materias como geología, mineralogía y paleontología. Las detalladas descripciones de animales prehistóricos asombraron a los expertos y pusieron de manifiesto su extraordinaria visión científica.

En 1865 publicó “De la Tierra a la Luna”, una de sus obras más conocidas, cuya publicación despertó un gran entusiasmo en la sociedad por los viajes espaciales, lo que provocó que le llovieran cartas solicitando reservas para el próximo viaje a la Luna. En esta novela Verne se ocupaba tan sólo de los preparativos del viaje a nuestro satélite, por lo que su extraordinaria acogida entre el público condujo al autor a escribir en 1870 la segunda parte de esta historia, “Viaje alrededor de la Luna”, que relata el viaje a la Luna propiamente dicho y que es la protagonista de este modesto ensayo.

ANÁLISIS DE LA CIENCIA EN LA OBRA EN RELACIÓN CON EL PÚBLICO.

Contextualización: Julio Verne publica esta obra en el año 1870, en el inicio de la segunda revolución industrial, cuando se estaban produciendo en Europa y en Estados Unidos una serie de innovaciones tecnológicas, que caracterizarían los nuevos tiempos. La ciencia y la tecnología de este periodo se caracterizan por una mayor complejidad de las máquinas y los nuevos descubrimientos tecnológicos dieron a la sociedad la sensación de que se encontraba en el momento en que todo estaba por llegar.

En esta situación, la ciencia se convierte en una actividad respetable que empieza a ser desarrollada por las clases medias, burguesas y aristocráticas, y acaba convirtiéndose para ellas en un entretenimiento, que en muchos casos toma la forma de literatura.

En esta época la ciencia ya no se percibía como algo indescifrable, sino como algo corriente y cotidiano, por lo que era habitual encontrar referencias literarias en los escritos y conferencias de científicos profesionales, así como, a la inversa, encontrar temas científicos en muchos escritos literarios sobre cualquier tema.

La literatura científica empieza a tener su propio estilo, con esquemas, ilustraciones, e incluso con lenguaje matemático, lo que la aleja de otras formas de literatura.

Argumento: Como ya se ha adelantado, “Viaje alrededor de la Luna” es la segunda parte de “De la Tierra a la Luna”, obra esta última con la que Julio Verne había conseguido un gran prestigio y que condujo al autor a escribir la novela sobre la que versa este ensayo.

Por lo tanto, los protagonistas de “Viaje alrededor de la Luna” serán los mismos que los de su antecesora, es decir, Barbicane, presidente del Gun-Club de Baltimore, el capitán Nicholl y Michel Ardan, intrépidos y audaces viajeros del “primer” viaje a la Luna.

El viaje, que comenzó el día 30 de noviembre de un año de la década de los sesenta del pasado siglo XIX, puso por primera vez en el espacio a tres seres humanos en un proyectil hueco en un viaje en el que los tres protagonistas vivirán diferentes aventuras.

El viaje se realiza durante la luna llena y, aunque la idea era aterrizar en la Luna, el proyectil se queda atrapado en la órbita del satélite dando la vuelta alrededor de él.

Tras dar la vuelta a la Luna los tripulantes deciden utilizar los cohetes que tenían en la parte posterior del proyectil, previstos inicialmente para el alunizaje, para neutralizar la inercia del proyectil y caer en el satélite, pero la idea no funciona y el proyectil termina cayendo en la Tierra, en el mar, donde es rescatado por la marina estadounidense.

Análisis: La obra presenta una sociedad de finales del siglo XIX que está exultante por los últimos inventos y las innovaciones tecnológicas que van apareciendo casi a diario, una sociedad que piensa que todo está por llegar y que todo es posible para la ciencia. En la novela los personajes protagonistas delatan una sociedad que apuesta y que confía en las innovaciones tecnológicas. Mientras Barbicane y el capitán Nicholl representan la parte más puramente científica de la sociedad, la ciencia profesional, Michel Ardan representa la parte menos científica profesionalmente, pero confiada y segura de los adelantos científicos y tecnológicos.

En la obra se puede apreciar una ciencia en sentido positivo, ya que las innovaciones científicas y tecnológicas tienen como objetivo conseguir una sociedad mejor pero, aunque la ciencia es aceptada por la sociedad, sus límites son todavía imprecisos.

CONCLUSIÓN.

El comienzo de la novela: “Al correr el año 186… sorprendió al mundo entero la noticia de una tentativa científica sin ejemplo en los anales de la ciencia”, dice mucho de la opinión que existía en la sociedad de finales del siglo XIX sobre la ciencia y que el autor quiere reflejar en esta obra. La idea generalizada era que para la ciencia todo era posible, todo estaba por descubrir, y un viaje a nuestro satélite también era posible. Como ya se ha anunciado anteriormente, “Viaje alrededor de la Luna” es la segunda parte de “De la Tierra a la Luna”, una obra por la que el autor había recibido en su  domicilio cartas de los lectores solicitando reserva de plaza para el próximo viaje. Todo era posible y todo era creíble en una sociedad acostumbrada a la aparición de inventos.

En la novela también se refleja el trabajo científico, alejado también en aquella época, del resto de la sociedad. En un momento del viaje, Miguel Ardan, tras escuchar a las conversaciones científicas de sus dos compañeros, contesta: “¡Qué instruido me estoy volviendo! Poco a poco me convierto en un pozo de ciencia”.

Las continuas referencias a la ciencia y el empleo de términos científicos son constantes en la obra, y prueban el conocimiento y familiaridad que tenía el autor con la ciencia.

Aunque el proyectil no consiguió finalmente su objetivo, la expedición es recibida a su llegada a la Tierra con honores y aclamaciones por una población enfervorecida, una población asombrada que creía en la ciencia y que esperaba todo de ella: “En esa forma, fueron pasando de ciudad en ciudad, encontrando a su paso a las poblaciones sentadas a la mesa, y que les saludaban con las mismas aclamaciones y los mismos aplausos” y “¡Digna apoteosis de aquellos tres héroes, a quienes la fábula hubiera elevado seguramente a la categoría de semidioses!”.

Al final de la obra, el autor se pregunta: “¿Produciría algún resultado práctico esta tentativa sin precedentes en los anales de los viajes? ¿Se establecerán alguna vez comunicaciones directas con la Luna?...”.

En julio de 1969, un siglo después de la publicación de la novela de Verne, el Apolo XI se posó en la Luna y Amstrong, al pisar suelo lunar, pronunció la famosa frase: “Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”. La sociedad actual mantiene su confianza en la ciencia, pero nuestro margen de sorpresa se ha reducido tanto que no nos sorprende nada y esto dificulta que la valoremos justamente.

Bibliografía

Verne, Julio. Viaje alrededor de la Luna. Madrid: Editorial Akal, 2008.
Biografía del autor: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/v/verne.htm



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RELACIÓN ENTRE FOTOGRAFÍA Y ARTE.



En “Pequeña historia de la fotografía” Benjamin plantea en primer lugar que, tras unos inicios en los que se produce un desarrollo acelerado, no se ha prestado atención a la historia de la fotografía.



La primera relación de la fotografía y el arte aparece en la pintura. Algunos  pintores utilizaron las fotografías como medios auxiliares para realizar su trabajo. En ocasiones realizaban sus pinturas tomando como modelo postales (Utrillo) y en otras tomando como modelo fotografías que ellos mismos habían realizado (Hill).

Para Benjamin la fotografía tiene algo especial que no tiene la pintura: “La naturaleza que habla a la cámara es distinta de la que habla a los ojos”. En la fotografía nos sale al encuentro siempre algo nuevo y especial, una mirada perdida…, ese instante que los impresionistas quisieron captar emulando la instantaneidad de la fotografía.

Las pinturas de paisajes y los retratos en miniatura fueron las víctimas propiciatorias de la fotografía en estos primeros años, lo que produjo que muchos retratistas de miniaturas se convirtieran en fotógrafos profesionales. Sin embargo, cuando los comerciantes se precipitaron sobre los fotógrafos profesionales y se generalizó el uso del retoque del negativo, el gusto fotográfico decayó significativamente.

La relación de la pintura con la fotografía también se produce a la inversa cuando los fotógrafos fotografían obras de arte pictóricas, lo que está ocurriendo en la actualidad.

La fotografía está supliendo en los últimos años a la pintura, tal como lo definió Wiertz: “Hace algunos años nació una máquina, gloria de nuestra época, que día tras día constituye pasmo para nuestro pensamiento y terror para nuestros ojos. Antes de que haya pasado un siglo será esta máquina el pincel, la paleta, los colores, la destreza, la agilidad, la experiencia, la paciencia, la precisión, el tinte, el esmalte, el modelo...”.

Pero el arte no es reproducción de la realidad, como acertaría a decir diría Baudelaire: “En estos días deplorables se ha producido una nueva industria que ha contribuido no poco a confirmar la estupidez por su fe... en que el arte es y no puede ser más que la reproducción exacta de la naturaleza...”.

Por lo tanto, en opinión de Benjamin, es necesario mirar hacia atrás y recuperar el arte en la fotografía y el propio arte pictórico, evitando copiar la realidad, utilizando la imaginación: “En la reverberación de estas chispas emergen las primeras fotografías, tan bellas, tan intangibles, desde la oscuridad de los días de nuestros abuelos”.

Bibliografía

Benjamin, Walter. Pequeña historia de la fotografía. Madrid: Casimiro Libros, 2014.



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