miércoles, 21 de marzo de 2018

LOS MUSEOS DE CIENCIA

ANÁLISIS DE LA IMAGEN DE 10 CENTROS CIENTÍFICOS.


1.- Cosmocaixa, Barcelona. Es un Centro Científico dependiente de La Caixa. El museo es dinámico y realiza exposiciones temporales sobre distintos temas, actualmente “La belleza del Universo”. La  publicidad es parte del museo (La Caixa), pero cumple perfectamente su objetivo de divulgación científica, con ofertas para todos los públicos.

2.- Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. Es un Centro Científico dependiente del CSIC. El museo realiza exposiciones temporales, itinerantes y permanentes, así como actividades educativas para toda la familia. Incluso se pueden realizar visitas guiadas desde su propia web. Su objetivo es la divulgación y la investigación científica.

3.- Deutsches Museum, Munich. Es un Centro Científico donde se puede interactuar con la ciencia. Ofrece exposiciones, colecciones y actividades para niños y adultos.

4.- Science Museum, Londres. Es un Centro Científico donde se puede interactuar con la ciencia. Está enfocado a los niños y a la familia, con eventos y exposiciones permanentes y temporales sobre diferentes temas. La web es muy atractiva y atrayente.

5.- Whipple Museum of the History of Science, Cambridge. Es también un Centro Científico en el que, además del museo, se pueden realizar actividades interactivas.

6.- Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, Valencia. Es también un Centro Científico, en el que se puede interactuar con la ciencia. Se ofrecen exposiciones temporales sobre distintos temas, así como talleres, ciclos, conferencias, concursos y actividades.

7.- Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, Madrid. Es un Centro Científico de titularidad estatal, con sedes en varias ciudades españolas. Se ofrecen exposiciones permanentes y temporales, colecciones y actividades científicas. Su objetivo es la divulgación del patrimonio y la investigación científica.

8.- Parque de las Ciencias, Granada. Es un Centro Científico de titularidad pública. Se ofrecen exposiciones permanentes y temporales, actividades, publicaciones… Me ha llamado la atención “Otros espacios expositivos”, donde se puede visitar el “Desván del  Museo”, muy apropiado para que los niños se inicien en las experiencias científicas.

9.- Museo de la Ciencia y el Cosmos, Tenerife. Es un Centro Científico de titularidad pública. Se ofrecen exposiciones permanentes y temporales, actividades, publicaciones e, incluso, cuenta con un planetario y una sala infantil llamada “Microcosmos”.

10.- Museo de la Ciencia y el Agua, Murcia. Es un Centro Científico de titularidad pública, de mi tierra. Se ofrecen talleres para familias, actividades y exposiciones temporales. Su objetivo principal es concienciar del valor del agua, tan escasa por aquí.

Conclusión: los estáticos museos del pasado son ahora museos interactivos donde se busca la divulgación científica entre los más jóvenes, con actividades, talleres y exposiciones itinerantes, todo ello con el objetivo de acercar la ciencia a toda la familia.

Bibliografía


2.- Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid.

3.- Deutsches Museum, Munich.

4.- Science Museum, Londres.


6.- Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, Valencia.

7.- Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, Madrid.

8.- Parque de las Ciencias, Granada.

9.- Museo de la Ciencia y el Cosmos, Tenerife.

10.- Museo de la Ciencia y el Agua, Murcia.



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domingo, 11 de marzo de 2018

PASAJE A LA INDIA

RESUMEN DEL ARGUMENTO DE LA OBRA.



En la novela “Pasaje a la India”, Forster cuenta una de las muchas historias que pudieron ocurrir en la India durante los años veinte del siglo XX, cuando se encontraba colonizada por los ingleses.

La novela empieza con el viaje de dos mujeres inglesas, la joven Miss Adela Quested y Mrs. Moore, a la ciudad hindú de Chandrapore, donde el hijo de Mrs. Moore, Ronny, desempeña el cargo de magistrado. El motivo principal del viaje es que Miss Adela y Ronny afiancen su noviazgo con el compromiso entre ambos.

Tras un largo viaje, primero en barco y luego en tren, las dos mujeres llegan a Chandrapore, una ciudad del interior de la India, y son recibidas por Ronny. Al día siguiente visitan la ciudad y, más tarde, el club inglés, pudiendo comprobar las diferencias existentes entre ambos mundos, oriente y occidente.

Por otra parte, Aziz, un médico musulmán, es requerido esa misma noche por su jefe directo, el Mayor Callendar. Pero cuando Aziz llega, el Mayor Callendar ha tenido que salir, por lo que decide ir a rezar a la Mezquita, donde casualmente se encuentra con Mrs. Moore. Aziz se sorprende de la amabilidad con la que ella lo trata, que contrasta con el trato de los ingleses que conoce y comprende que se trata de una recién llegada. Los dos entablan una larga y profunda conversación que cambiará, al menos de momento, la opinión de Aziz sobre los ingleses. Aziz recibe del Mayor un trato mediocre y hasta ahora había dudado de que los ingleses y los hindúes pudieran llegar algún día a ser amigos de verdad, al menos mientras se mantuviera la relación colonizador-colonizado, ya que los ingleses no trataban a los hindúes como a iguales.

A lo largo de la novela se puede apreciar, en distintos momentos, la gran diferencia que existe entre la vida palaciega, elegante y fastuosa de los ingleses, y la miseria en la que viven la mayoría de los hindúes. Pero no solo eso, sino que también se puede apreciar la distinta forma de ver las cosas por parte de los hindúes, más espirituales, y de los ingleses, más pragmáticos, resultando de ello en la novela una imagen opuesta entre oriente y occidente, dos mundos realmente opuestos y muy difíciles de integrar.

A continuación, a petición de las dos recién llegadas, Mr. Turton, el gobernador de la zona, celebra una fiesta “para unir lazos entre oriente y occidente” a la que invita a los representantes de las etnias locales. En esta fiesta, las dos mujeres conocen a Mr. Fielding, el director del instituto, posiblemente, el único inglés que tiene una buena relación con los hindúes y que representa en la novela la comprensión de la cultura hindú. Durante la fiesta Mr. Fielding se compromete con Miss Adela a presentarle a algún hindú, concretamente al profesor y filósofo Godbole, quedando para tomar té en casa de Mr. Fielding. Miss Adela le pide que invite también al doctor Aziz, ya que su suegra le ha hablado muy bien de él. Mientras tanto, Mrs. Moore se queja a su hijo del trato que los ingleses dan a los hindúes, a los que tratan como si fueran seres inferiores.

El día de la reunión, el doctor Aziz conoce a Mr. Fielding y enseguida surge la amistad entre ellos. Durante la reunión, el doctor Aziz invita a todos a visitar las cuevas de Marabar, que será un acontecimiento que hará cambiar el curso del resto de la novela.

Finalmente, el doctor Aziz, con ayuda de sus amigos e incluso de Mr. Fielding, consigue poner en marcha la excursión a las cuevas de Marabar. Tras un largo camino, hacen una visita a las primeras cuevas, donde comprueban que los ecos de sus voces adquieren unos tonos realmente tenebrosos y espeluznantes. Cuando llega el momento de visitar las cuevas más altas, van únicamente Miss Adela, el doctor Aziz y el guía, que emprenden la marcha, pero cuando Miss Adela entra en una de las cuevas parece imaginar que el doctor Aziz, aunque éste no está en el interior de la cueva, la ha violado. Miss Adela sale corriendo y acusa al doctor Aziz de violación. Mientras tanto, el doctor llega a la ciudad con Mr. Fielding sin saber nada de lo que está ocurriendo y al llegar es detenido por la policía, que recibe órdenes de los ingleses. Comienza el juicio contra Aziz, pero enseguida el juicio se convierte en una lucha política entre dos mundos, entre dos civilizaciones, entre oriente y occidente, entre el pueblo colonizador y el colonizado. Los hindúes aprovechan la acusación de violación para, no sin razón, culpar a los ingleses de tratarlos como si fueran seres inferiores, mientras que estos últimos la aprovechan para justificar su superioridad sobre los hindúes, ya que han realizado un acto más propio de los animales que de los seres racionales. En estas circunstancias se celebra el juicio contra Aziz, que ahora ve a los ingleses, incluido Mr. Fielding, como enemigos, generalizando en todos ellos su ira por la falsa acusación de violación, mientras que los ingleses hacen lo propio, generalizando lo que creen ha sido un delito más propio de seres irracionales. Cuando llega el momento de su declaración, Miss Adela admite el engaño, pero el daño ya está hecho, y su acusación ha servido para sacar a la luz las grandes diferencias existentes entre estos dos mundos, oriente y occidente, que ahora resultan irreconciliables.  Durante el juicio Mrs. Moore vuelve a Inglaterra, pero muere en el viaje de vuelta, Miss Adela vuelve a Inglaterra al finalizar el juicio, Mr. Fielding se casa con la hija de Mrs. Moore, Stella, y vuelve con ella a la India a visitar a Aziz, que también se ha vuelto a casar, y ambos recuperan su amistad.

CONTEXTUALIZACIÓN HISTÓRICA DE LA OBRA.

La obra se desarrolla a principios del siglo XIX, concretamente en los años veinte, en la ciudad hindú de Chandrapore, cuando la India se encontraba colonizada por los ingleses. Era la época de los grandes imperios coloniales, del reparto del mundo, cuando Reino Unido dominaba más de treinta millones de kilómetros cuadrados repartidos en colonias por todo el planeta, principalmente en África y Asia, seguida de Francia por once millones de kilómetros cuadrados y, más lejos, por otros países europeos recién incorporados a la carrera colonial, como Bélgica, Alemania e Italia, y por los que mantenían sus imperios o sus restos, como España, Portugal y Holanda.

Pero la actividad colonizadora de los grandes imperios europeos no sólo consistió en ocupar territorios por el interés que despertaban para su actividad comercial y económica, sino que estas naciones también se repartieron zonas de influencia por todo el mundo, con el fin de preservar su hegemonía. No obstante, un territorio no era una colonia de inicio, sino cuando tenía una importancia estratégica especial para la metrópoli o cuando la consecución de los objetivos de la metrópoli corría gran peligro.

El interés de las potencias colonizadoras por sus inversiones en Asia, principalmente su extremo oriental, había ido aumentando desde finales del siglo XIX. No se trataba sólo de la adquisición de materias primas y de aumentar los mercados donde vender la producción de la industria europea, sino sobre todo de invertir los capitales disponibles. Esto motivó que, más que las grandes compañías comerciales, fueran los bancos con intereses industriales los más interesados en la expansión colonial, por lo que resultaba vital garantizarse zonas de influencia y fortalecer el imperio colonial.

El imperio inglés se había consolidado durante el siglo XIX y, más concretamente, durante sus últimos treinta años, como consecuencia de las transformaciones económicas surgidas a partir de la industrialización. Esta hegemonía europea contribuyó a que desde los propios países colonizados se tuviera la idea de que para avanzar en el progreso económico, político, militar, social,.., era necesario adoptar el sistema europeo, es decir, los países europeos se convirtieron en ejemplo a seguir, lo que se puede apreciar en las conversaciones que mantienen Aziz y sus amigos al principio de la novela en relación con los colonizadores ingleses, a los que admiraban.

Mientras, en los países colonizadores  se veía la colonización como una necesidad para expandir su desarrollo industrial por el resto del mundo, circunstancia que queda patente en la novela en la conversación que mantiene Mrs. Moore con su hijo, Ronny, que le habla a su madre, en un sentido paternalista, del papel de Inglaterra en la India.

PROBLEMÁTICA FUNDAMENTAL DE LA OBRA.

En la novela, Forster se enfrenta a la problemática del imperialismo europeo de principios del siglo XX, centrándose en el ejercido por Reino Unido en la India. Pero Forster va más allá y en su novela describe también las relaciones humanas entre los personajes que aparecen, tanto ingleses como hindúes, presentándonos dos mundos opuestos, oriente y occidente, y las dificultades de integración entre ambos mundos.

Forster nos presenta en la novela a distintos personajes, ingleses e hindúes, con actitudes y psicologías tan diferentes que acabarán por hacer imposible la convivencia.

Mrs. Moore es una señora inglesa que desconoce el trato que los ingleses dispensan a los hindúes, se sorprende al llegar a la India y se queja de ello a su hijo. Su humanidad contrasta con la de su hijo, Ronny, que está al servicio de la corona inglesa y  ve esta situación con total naturalidad y necesaria para conseguir los objetivos de los ingleses.

El doctor Aziz es el prototipo de hindú, que desconfía de los ingleses desde el principio y, aunque su amistad con Mrs. Moore y Mr. Fielding le hace recapacitar, cuando Miss Adela lo acusa de violación, su desconfianza inicial se transforma en odio a los ingleses.

Mr. Fielding encarna en la novela el nexo de unión entre ingleses e hindúes, entre oriente y occidente, pero finalmente se verá incapaz de integrar ambos mundos.

El profesor y filósofo hindú Godbole representa la visión religiosa y espiritual de los hindúes, que contrasta con la visión práctica y pragmática de los colonizadores ingleses.

En la novela aparecen claramente definidos dos mundos opuestos, oriente y occidente, representándose las distintas actitudes con las que ingleses e hindúes se enfrentan a esta situación. Forster toma partido claramente por el respeto a los hindúes, lo que se puede apreciar, por ejemplo, en las actitudes condescendientes, casi ridículas, que adoptan las estiradas damas inglesas hacia los hindúes. Sin embargo, Forster no reniega en ningún momento de los derechos ingleses sobre el gobierno de la India, opinión que, por cierto, era generalizada en la Europa de principios del siglo XX.

En definitiva, la novela de Forster no es una crítica al imperialismo, sino al trato que los ingleses dispensaban a los hindúes, lo que con el tiempo irá creando una opinión anti-inglesa entre la población hindú y será una de las causas de la salida inglesa de la India.

Bibliografía

Forster, E. M. Pasaje a la India. Madrid: Alianza Editorial, 2007.
Fuentes, J. & La Parra, E. Historia Universal del siglo XX. De la Primera Guerra Mundial al ataque a las Torres Gemelas. Madrid: Editorial Síntesis, 2007.
         Enlace: http://www.clasicofilm.com/2016/10/pasaje-la-india-1984-hd-vose.html




viernes, 2 de febrero de 2018

RELACIÓN ENTRE COLOR Y FORMA EN KANDINSKY


Desde su niñez, Wassily Kandinsky está unido a los colores y a las formas, prueba de ello, es que los recuerdos de las experiencias vividas en sus primeros años son impresiones de colores y formas.


Para Kandinsky existe una total separación entre el mundo espiritual y el material, dos mundos que son entre irreconciliables y complementarios, y desarrolla ideas a través de términos opuestos: lo espiritual es un movimiento progresivo y ascendente, mientras que lo material es un movimiento de retroceso y descendente; pero no sólo de términos, sino también de formas, y representa el progreso de la vida espiritual como un triángulo que se mueve hacia arriba y hacia adelante, mientras que la decadencia de la vida espiritual la represente con un triángulo que se mueve hacia abajo y hacia atrás.

Para Kandinsky existen dos tipos de arte: un arte estable, material, que no se transforma, y un arte abstracto, figurativo, que es susceptible de transformación y de evolución. El dominio de las formas abstractas permite al artista guiar al espectador.

En Kandinsky aparece la dualidad forma (materia) y contenido (espíritu), entre las que hay una mutua adaptación, deben adecuarse al alma humana. También aparece en Kandinsky el antagonismo materia y vida. La vida, que se relaciona con el espíritu, necesita de la materia y con ella crea las formas, y ésta necesita de aquel.  El espíritu simboliza lo positivo y la materia lo negativo.

También aparece en Kandinsky la oposición entre lo abstracto y lo real, que para él no son más que dos polos opuestos de un mismo balanceo. Mientras que el realismo tiene a suprimir lo abstracto del cuadro, la abstracción tiende a suprimir lo real.

La dualidad contenido y forma se puede entender como la oposición, pero también complementariedad, entre el elemento interno de una obra de arte y el externo.

Kandinsky divide la historia de la pintura en tres periodos: la pintura realista, la pintura naturalista y la pintura composicional. Se trata de tres periodos que evolucionan desde lo material a lo espiritual, donde el segundo periodo es una evolución desde lo material hasta lo espiritual. El periodo composicional es el de la espiritualidad, que para Kandinsky es la finalidad última de la pintura, una pintura que sólo puede ser entendida por el espectador que la mira desde dentro, desde su interior.

Kandinsky suele exponer los temas a través de dualidades. Por ejemplo, dice que el problema de la forma se puede dividir en dos partes: la forma por excelencia y la forma por extensión. Respecto al color, también propone que sea estudiado mediante dos líneas de investigación. Cada color y cada forma, como elementos individuales, deben estar subordinados a la construcción de una obra, es decir, a la composición.

Kandinsky establece estrechas correspondencias entre las líneas divergentes de las formas y de los colores en relación con los seres vivos. La unidad, el punto, se actualiza siguiendo líneas divergentes que se dividen en diferentes direcciones. Este movimiento es la causa de las diferentes formas, el movimiento del punto engendra la línea.

La relación entre el color y la forma es tan estrecha para Kandinsky que en “De lo espiritual en el arte”, llegará a decir: “La relación inevitable entre color y forma nos lleva a la observación de los efectos que tiene esta última sobre el color. La forma, aun cuando sea completamente abstracta y se reduzca a una forma geométrica, posee en sí misma su sonido interno, es un ente espiritual con propiedades identificables a ella. Un triángulo (sin que importe que sea agudo, llano o isósceles) es uno de esos entes con su propio aroma espiritual. Al relacionarse con otras formas, este aroma cambia y adquiere matices consonantes, pero, en el fondo, permanece invariable, así como el olor de la rosa nunca podrá confundirse con el de la violeta. Igual sucede con el círculo, el cuadrado y las demás formas (24). Es decir, como en el caso del color, hay una substancia subjetiva en una envoltura objetiva. La relación entre forma y color se evidencia así claramente. Un triángulo amarillo, un círculo azul, un cuadrado verde, otro triángulo verde, un círculo amarillo, un cuadrado azul, etc., son entes totalmente diferentes y que actúan de modo completamente distinto. Determinados colores son realzados por determinadas formas y mitigados por otras. En cualquier caso, los colores agudos poseerán una mayor resonancia cualitativa en formas agudas (por ejemplo, el amarillo en un triángulo). Los colores que tienden a la profundidad, son resaltados por las formas redondas (por ejemplo, el azul por un círculo). Está claro que la disonancia entre forma y color no es necesariamente disarmónica sino que, por el contrario, abre una nueva posibilidad de armonía. El número de colores y formas es infinito, así como las combinaciones y los efectos. El material es inagotable.”


Del estudio que hace Kandinsky de la relación entre color y forma nace una nueva forma de comunicación entre el artista y su obra y de ésta con el espectador que, en definitiva, es la comunicación entre el artista y el espectador. Su lenguaje pictórico abstracto comienza a interpretarse desde la relación entre color y forma. Las formas nos transmiten unos sentimientos, unas sensaciones, que adquieren diferentes interpretaciones dependiendo del color en que se pinten. Los colores cálidos y fríos se entremezclan con formas geométricas (líneas rectas, curvas, triángulos, círculos, cuadrados,…) y nos transportan a una nueva forma de sentir el arte y a una multitud de interpretaciones subjetivas, que provienen de  nuestro interior. Los abstractos cuadros de Kandinsky se interpretan mediante colores y formas, desde dentro hacia fuera. 


SOBRE LA FUNDAMENTACIÓN DE LA CIENCIA EN HUSSERL


Antes de comenzar, cabe reseñar que, aunque al principio Husserl estaba influido por el psicologismo, defendido entre otros por su maestro Brentano y Stuart Mill, pronto lo abandonó. El psicologismo consistía en pensar los actos mentales como subjetivos y empíricos, lo que suponía dejar fuera la existencia de una verdad objetiva y, por tanto, el conocimiento de la misma.



Para Husserl la lógica objetiva dependía de las condiciones a priori del pensamiento y de los juicios, es decir, no dependía de la experiencia. Husserl pensaba que el psicologismo confundía las leyes lógico-matemáticas con su propio contenido; sin embargo, estas ciencias son teóricas y las leyes no son sino sus derivadas.

Como consecuencia, según Husserl la psicología no puede ser superior a la lógica, ya que no puede proporcionar los fundamentos a priori de todo juicio posible.

El razonamiento de una verdad objetiva, válida al margen de las observaciones empíricas, supone el inicio de la fenomenología, que Husserl convertiría en el método más adecuado para hacer de la filosofía una ciencia más “científica” y rigurosa.

La fenomenología explicaría los posibles modos en que un contenido ideal podría corresponderse con la experiencia que lo validaría como tal. Por lo tanto, una fenomenología de la percepción estudiaría las condiciones posibles en las que podría darse el conocimiento sensible; y una fenomenología de la acción estudiaría los modos en los que se podría validar la moralidad de una determinada acción. El  estudio de los distintos modos a priori en los que se nos pueden dar a conocer los objetos debe corresponderse con la existencia de dichos objetos al margen de la experiencia; así, el estudio de un juicio moral no vale únicamente para una acción determinada, sino que debe servir para cualquier juicio moral posible que tenga su misma forma.

Por lo tanto, el conocimiento que se alcanza del juicio moral no es empírico, objetivo ni experimental, sino subjetivo y trascendental: el estudio fenomenológico de Husserl debe alcanzar la forma posible, es decir, la esencia, más allá de su manifestación empírica concreta. Lógicamente, para conocer una esencia debemos tener un conocimiento universal de ella, un conocimiento tal que nos permita distinguir sus características propias, en esencia, de una manifestación concreta de su forma general.

Otro concepto clave en Husserl es la intencionalidad, que es la propiedad básica de la conciencia, es decir, todo acto de conciencia tiene un contenido y, por lo tanto, no existe ningún acto mental sin contenido. La intencionalidad es lo que permite a Husserl romper con el psicologismo, porque ese contenido intencional se corresponde, como es lógico, con un acto mental: “El juicio, la valoración, la pretensión, no son experiencias vacías que la conciencia tiene, sino experiencias compuestas de una corriente intencional”.

Como en Kant, en Husserl estos contenidos intencionales son objeto de la lógica pura, que estudia los contenidos que tienen un sentido y cómo éstos pueden articularse.

Mi posición sobre este particular, como buen humanista, es que la ciencia, y en particular la filosofía, deben buscar un fundamento trascendental a priori, es decir, un fundamento sobre el que se puedan explicar las existencias particulares desde un discurso lógico a priori que permita, prescindiendo de lo particular, establecer criterios generales que puedan explicar todos los fenómenos particulares que tienen una misma forma. En este sentido, entiendo que los sistemas lógico-formales, por ser universales, deben servir para explicar tanto los fenómenos generales como los particulares.

La reducción a la esencia, que Husserl utilizó como objetivo de su fenomenología,  significa, al fin y al cabo, desnudar lo universal quitándole los ropajes particulares y, desde ese universal, ahora despojado de lo particular, se deben establecer los criterios generales que fundamenten y expliquen los fenómenos y las existencias particulares.

Estamos, por lo tanto, ante dos métodos de conocer diferentes. Por un lado, el conocimiento a priori, que es el método propio de la filosofía, que busca conocer los fundamentos trascendentales para explicar las existencias particulares y, por otro lado, el conocimiento a posteriori, que es el método propio de las ciencias, que busca conocer las existencias particulares a partir de la observación empírica, de la experiencia, de la observación, para explicar también las existencias particulares.

Hay que tener en cuenta que en la fenomenología de Husserl, los fenómenos necesitan ser liberados, desnudados o purificados mediante la reducción hasta llegar a su esencia última y, de esta forma, dichos fenómenos pueden ser conocidos por nuestra conciencia trascendental: “El mundo nace en nosotros, como Descartes hizo reconocer, y dentro de nosotros adquiere su influencia habitual”.

En realidad, el mundo de Husserl no era tan diferente del nuestro o, al menos, según sus propias palabras, estaba tan necesitado de ciencia filosófica como el nuestro y, como nosotros, anhelaba una sociedad más idealista y menos positivista: "Pienso que nuestra época es grande por su vocación. Sólo adolece del escepticismo que destruyó los viejos discutidos ideales. Y por eso sufre por la falta de desarrollo y escasa fuerza de una filosofía poco avanzada e insuficientemente científica como para poder superar el negativismo escéptico -que se llama a sí mismo 'positivismo'- mediante el verdadero positivismo. Nuestra época solo quiere creer en 'realidades'. Su más fuerte tarea es la ciencia; por ello, la ciencia filosófica es lo que más necesita nuestra época.



miércoles, 17 de enero de 2018

EL ORIGEN DE LAS ESPECIES DE DARWIN

INTRODUCCIÓN.

Antes de comenzar esta exposición es relevante señalar que Charles Robert Darwin (1809-1882), es un naturalista británico que sentía pasión por las ciencias naturales. El 27 de diciembre de 1831, Darwin se embarcó en el Beagle y comenzó un viaje alrededor del mundo que sería extremadamente provechoso y serviría de base para sus teorías. En el transcurso del viaje, Darwin recogió y observó una gran variedad de especímenes naturales, incluyendo aves, plantas y fósiles. A través de la observación, la investigación y la experimentación, pudo estudiar de cerca los principios de la botánica, la geología y la zoología. A su regreso a Inglaterra en 1836, Darwin comenzó a escribir sus descubrimientos en una revista de investigaciones, el viaje tuvo una gran influencia en su visión de la historia natural. Darwin, notando las similitudes entre las especies que había visto, junto con las variaciones en lugares específicos, pudo comprobar que éstas habían evolucionado gradualmente a partir de ancestros comunes. Darwin concluyó que las especies sobreviven a través de un proceso llamado “selección natural”, en el que las que se adaptan a su entorno para satisfacer las necesidades cambiantes de su hábitat natural sobreviven, mientras que las que no pueden adaptarse, desarrollarse y reproducirse, mueren. En 1858, tras años de investigación científica, Darwin presentó su teoría de la evolución en una reunión de la Linnean Society. Finalmente, el 24 de noviembre de 1859, publicó una explicación detallada de su teoría en su obra más conocida, “El origen de las especies por medio de la selección natural”.


ANÁLISIS DE LOS TÉRMINOS CLAVE DEL TEXTO Y CLASIFICACIÓN.

Antes de comenzar con el análisis de los términos, es conveniente aclarar que Darwin pensaba que “las especies no son inmutables y que las que pertenecen a lo que se llama el mismo género son descendientes directos de alguna otra especie, generalmente extinguida, de la misma manera que las variedades reconocidas de una especie son los descendientes de ésta”, es decir, para Darwin las especies sufren cambios a lo largo de las generaciones. Estos cambios pueden mejorar a la propia especie, como es el caso de lo que llama variedades, y permanecer y asentarse en las siguientes generaciones, y en otros casos estos cambios pueden perjudicar a la especie o, simplemente, son inútiles o no les aportan ningún beneficio ni mejora, como es el caso de las monstruosidades. Además, Darwin estaba convencido de que la selección natural es el medio más importante de modificaciones en las especies, pero no el único.

Variación: tras las observaciones realizadas, Darwin llega a la conclusión de que existen variaciones que afectan a los individuos de cada especie, que ocurren con mayor frecuencia en las especies domésticas que en las especies salvajes y en las especies que están distribuidas en zonas geográficas más amplias que en las que habitan en zonas geográficas más reducidas, lo que le lleva a concluir que el medio natural donde vive una especie tiene una incidencia decisiva en las variaciones que desarrollan a lo largo de las generaciones los individuos de dicha especie. Este es el motivo por el cual individuos de una misma especie desarrollan variaciones diferentes cuando viven durante generaciones en hábitats diferentes. Estas variaciones, que suponen mejoras en los individuos que los ayudan a adaptarse mejor al medio, sobrevivirán en generaciones posteriores hasta convertirse en difíciles de separar de la especie, por lo que en ocasiones es difícil identificar en una especie actual cuáles son sus rasgos propios y cuáles de esos rasgos son variaciones que ha experimentado.

Monstruosidad: para Darwin, la monstruosidad es un tipo de variación o anomalía  que suele ser perjudicial o inútil para la especie. Se trata de una variación que no aporta ninguna mejora al  individuo, por lo que su no utilización conllevará su desaparición.  Por lo tanto, la monstruosidad, al contrario que la variación, no sobrevive a varias generaciones, y termina por desaparecer.

Selección natural: para Darwin, la selección natural o, como también la denomina, la supervivencia de los más adecuados, consiste en la conservación, a través de las generaciones, de las diferencias y variaciones que son individualmente favorables y, como consecuencia de ello, la destrucción o eliminación de las que son perjudiciales, es decir, los individuos de una especie conservan las variaciones que les aportan beneficios, pero no así las variaciones que les son perjudiciales, inútiles o que no les aportan nada, que quedarían abandonadas y no se transmitirían a generaciones futuras.

Evolución: para Darwin, este término está íntimamente ligado a la selección natural. Se trata de un proceso gradual, que se desarrolla a través de las generaciones, por el que los individuos de una especie que han experimentado determinadas variaciones favorables para la supervivencia, tienden a sobrevivir, mientras que los que están menos preparados, porque no han experimentado esas variaciones favorables, terminan por desaparecer. La evolución, en consecuencia, es un proceso de selección natural en el que los individuos menos adaptados a las condiciones del medio desaparecen, mientras que los mejor adaptados sobreviven.

Lucha por la existencia: se trata también de un término íntimamente ligado a la selección natural. Para Darwin, la tendencia de las especies es a sobrevivir, a luchar por su existencia. Esta tendencia produce que siempre se produzcan más individuos de los que pueden sobrevivir en un determinado hábitat, lo que conduce a esa lucha por la existencia, lucha contra el medio, contra el clima, contra otras especies, o incluso contra miembros de la misma especie. Esta lucha por la existencia es, por lo tanto, una necesitad vital y será decisiva en la evolución, ya que, como se ha dicho antes, los individuos mejor adaptados de cada especies serán los que sobrevivan y sus variaciones serán heredadas por los individuos de las siguientes generaciones.

CONCLUSIÓN.

“El origen de las especies por medio de la selección natural” es, realmente, un texto argumentativo en el que Darwin defiende de forma razonada su opinión, basada en la observación, la experimentación y la investigación que realizó, principalmente, a bordo del Beagle. Darwin reconoce en el último capítulo del libro que “pueden hacerse muchas y graves objeciones a la teoría de la descendencia con modificación, mediante variación y selección natural”.

Sin embargo, en mi opinión, se trata de un trabajo tan minucioso como científico porque Darwin utiliza en la elaboración de su teoría los pasos propios del método científico (observación, inducción, hipótesis, demostración o refutación de la misma y, finalmente, la tesis, es decir, la teoría científica). Por lo tanto, aunque el resultado de sus trabajos iba siempre en la misma dirección, Darwin no pudo asegurar la certeza irrefutable de su teoría de la selección natural; es evidente, que no poseía los instrumentos ni los conocimientos de realidades anteriores que tenemos ahora.

Darwin es consciente de que todavía hay mucha camino que recorrer: “Cuando podamos estar seguros de que todos los individuos de una misma especie y todas las especies muy afines de la mayor parte de los géneros han descendido, en un periodo no muy remoto, de un antepasado, y han emigrado desde un solo lugar de origen…”, pero ha preparado el camino por donde iría a partir de ese momento la ciencia natural.

Esta frase resume bien su teoría: “No es la más fuerte de las especies la que sobrevive y tampoco la más inteligente. Sobrevive aquella que más se adapta al cambio”.

Bibliografía


Darwin, Charles Robert. «El origen de las especies.» En El origen de las especies, de Charles Robert Darwin, 99-137 y 599-632. Madrid: Espasa-Calpe, 2010.


HISTORIA DE UN ERROR DE NIETZSCHE

COMENTARIO DEL TEXTO  “HISTORIA DE UN ERROR”, INCLUIDO EN “EL CREPÚSCULO DE LOS ÍDOLOS”, DE NIETZSCHE.

El libro” El crepúsculo de los ídolos”, como su propio nombre indica, es una crítica de Nietzsche a la historia de la filosofía. El crepúsculo es, como su propio nombre indica, el ocaso o la decadencia de todo en lo hasta ahora habíamos creído.



En el texto “Historia de un error”, que vamos a comentar, Nietzsche nos muestra el error en el que, a su entender, se ha basado la filosofía occidental a lo largo de la historia y cómo éste ha ido evolucionando para, a continuación, darnos las soluciones para acabar con este error que se ha prolongado, según él, durante demasiado tiempo.

El autor divide el texto en seis etapas. En las cuatro primeras el error se va configurando y, finalmente, en las dos últimas se comienza a vislumbrar la solución.

La primera etapa: “El mundo verdadero, asequible al sabio, al piadoso, al virtuoso: él vive en ese mundo, es ese mundo”, supone el nacimiento del error, el platonismo. La división socrática y después platónica de la realidad en dos mundos, el sensible y el inteligible, tan bien descrito por Platón en el mito de la caverna es, en opinión de Nietzsche, el gran error de la historia de la filosofía occidental. Para él, el mundo inteligible, el mundo verdadero que sólo es accesible para los sabios, para los filósofos, es en realidad un mundo perfecto, pero ficticio, creado por el ser humano en contraposición con el mundo sensible, el mundo de los problemas, de las guerras, de la envidia, del egoísmo,…, en definitiva, el mundo real; se trata, por lo tanto, de un mundo ideal que el ser humano necesita para tener una esperanza y una válvula de escape que le sirva para huir de la propia realidad, siempre imperfecta y casi siempre sin sentido, de este mundo mortal. Para Nietzsche ese mundo de las ideas no existe, es la nada, sólo existe el mundo sensible, que es el mundo de la realidad, tal y como lo conocemos.

La segunda etapa:El mundo verdadero, inasequible por ahora, pero prometido al sabio, al piadoso, al virtuoso («al pecador que hace penitencia»)”, supone la fusión del platonismo con la religión, el cristianismo. Esta fusión produce que la razón se debilite en beneficio de la fe, que desplaza a la razón y que pasa a ser la base del conocimiento. Por lo tanto, según Nietzsche, el mundo inteligible, el mundo de las ideas, el mundo perfecto,…, pasa a ser una promesa que sólo es accesible para los virtuosos, para los pecadores que hacen penitencia, es decir, para los cristianos.

La tercera etapa:El mundo verdadero, inasequible, indemostrable, imprometible, pero ya en cuanto pensado, un consuelo, una obligación, un imperativo”, supone la llegada de la Ilustración, del pensamiento kantiano. Kant demuestra la existencia de un único mundo, el mundo sensible, la Naturaleza. Sin embargo, el mundo de las Ideas, el mundo inteligible, el mundo verdadero,…, continúa vigente en la razón práctica de Kant, en su imperativo moral. Se trata, por lo tanto, según dice Nietzsche del “viejo sol”, pero ahora difícil de demostrar, visto a través de la niebla, es decir, del escepticismo. Por lo tanto, el mundo verdadero, el mundo de las Ideas, ha pasado de ser objeto directo del conocimiento (con Platón), a ser una promesa (con el cristianismo) y finalmente, con la Ilustración ha terminado por sostenerse únicamente como imperativo mediante la razón práctica, la moral.

La cuarta etapa:El mundo verdadero: ¿inasequible? En todo caso, inalcanzado. Y en cuanto inalcanzado, también desconocido. Por consiguiente, tampoco consolador, redentor, obligante: ¿a qué podría obligarnos algo desconocido?”, supone la llegada de la ciencia, del positivismo. Tomando como punto de partida el conocimiento de Kant, cuyo límite se encuentra en la experiencia sensible, el positivismo relega la razón práctica, la moral, atribuyéndola a simples prejuicios teológicos. Por lo tanto, el mundo verdadero, el mundo de las Ideas, el mundo perfecto de Platón es incognoscible, es decir, no se puede conocer. Para el positivismo, sólo la ciencia y los sentidos son fuente de conocimiento. Como dice Nietzsche, metafóricamente, nos encontramos en “una mañana gris, el primer bostezo de la razón”.

La quinta etapa:El  «mundo verdadero»: una Idea que ya no sirve para nada, que ya ni siquiera obliga; una Idea que se ha vuelto inútil, superflua, por consiguiente  una Idea refutada: ¡eliminémosla!”, supone la llegada del nihilismo, en la que aparecen las ideas de Nietzsche. El mundo verdadero, el mundo de las Ideas, ya no tiene sentido, no se ha demostrado científicamente o mediante la experiencia sensible su existencia y tampoco tiene ya sentido la obligación de su existencia. Solo existe un mundo, el mundo sensible, el mundo que podemos conocer mediante los sentidos. Por lo tanto, el mundo verdadero ya no tiene ningún sentido, se puede eliminar. Como también dice Nietzsche, metafóricamente, ahora nos encontramos en “un día claro”, a primera hora de la mañana, las sombras empiezan a desaparecer y la luz se cierne sobre el mundo, la verdad se hace presente a la luz. El mundo de las Ideas de Platón, el mundo verdadero, ha quedado atrás, es el momento del racionalismo, de la luz y de los espíritus libres, de los ilustrados (Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Locke,…).

La sexta etapa:Hemos eliminado el mundo verdadero: ¿qué mundo ha quedado?, ¿acaso el aparente? ¡No, al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado también el aparente!”, supone la llegada de Zaratustra. Una vez que se ha eliminado el mundo verdadero, también se ha eliminado el mundo aparente, el mundo de las Ideas ya no existe, pero tampoco el mundo aparente. Es el momento del nihilismo y la desesperanza y en el hombre surgen las dudas sobre la verdadera realidad: ¿qué es la verdad?, ¿solo existen las apariencias?,…
Y para liberarnos de estas dudas metafísicas llega Zaratustra, la doctrina de Nietzsche del superhombre, un hombre nuevo y renovado,  y del eterno retorno. Todo es absoluto, no existen dos mundos, el verdadero y el aparente, ya ni tan siquiera existe el aparente, ya que éste tenía su razón de ser en aquel. Sólo existe lo absoluto, lo que podemos conocer mediante la experiencia sensible. El tiempo del error ha terminado, es el tiempo de la verdad en la historia de la filosofía. Como dice Nietzsche, utilizando la misma metáfora, nos encontramos en el “mediodía, el instante de la sombra más corta”, la luz lo ilumina todo, no hay espacio para las sombras ni para los engaños, sólo hay lugar para la verdad. Es el tiempo de la razón, el tiempo de la humanidad.

Como conclusión, como se puede apreciar, el texto “Historia de un error” es una crítica ácida de Nietzsche contra la filosofía occidental, porque tiene sus orígenes en la metafísica platónica, que divide la realidad en dos partes, el mundo sensible (el de los sentidos) y el mundo inteligible (el de las Ideas).

Para Nietzsche el error de la filosofía occidental está precisamente en dar por cierto un argumento erróneo, que posteriormente ha ido evolucionando y adaptándose a los nuevos tiempos y a los nuevos pensamientos, pero sin prescindir en ningún momento de esta errónea, según Nietzsche, base platónica.

El nacimiento de esta teoría platónica tiene sus orígenes en la necesidad del  ser humano de tener una esperanza en la existencia de un mundo mejor que el actual, un mundo verdadero, un mundo perfecto, es decir, el mundo de las Ideas, en contraposición con el imperfecto mundo y la imperfecta sociedad en los que vivimos.

Como se ha visto, según Nietzsche, la historia de este error, pasa por varias etapas (platónica, cristiana, Ilustración y positivista), en las que el error va evolucionando, pero continúa siendo un error que se prolonga, como él mismo dice, durante demasiado tiempo.

Sin embargo, en las dos últimas etapas, con la llegada del nihilismo y de Zaratustra, la humanidad deja atrás la dualidad platónica y recupera la verdad, deja atrás las sombras y la ignorancia, para salir a la luz del mediodía, cuando la luz lo ilumina todo, y ver la verdad tal como es, desnuda, despojada de prejuicios, es decir, la verdad absoluta.